lunes, 1 de abril de 2013

If Only


If Only








“Para: Kim Jaejoong / Hyung molesto-insensible.

Creo que esta no es la mejor forma de comenzar una carta, pero ya no sé de qué forma hacerlo realmente bien. No sé hacer estas cosas, hyung, y sólo lo hago por un capricho tuyo. Yo no soy de escribir cartas, de exponer lo que siento e, inclusive, lo que pienso. Pero no, tú no puedes respetar esa pequeña característica mía, porque quieres saber más.

¿Qué es exactamente lo que quieres saber? Me llamo Shim Changmin, tengo 18 años, estoy preparándome para mi futura carrera y te conozco desde hace más de diez años… Y todavía no entiendo cómo no comprendes que yo no sé hacer estas cosas. ¿Sabes que es lo peor? Que mi ‘carta’ anterior la has tirado lejos porque, según tú, ha sido demasiado corta. ¡Tenía más de 20 líneas! Mi profesora de Lenguaje siempre me dijo que tenía que ser más expresivo, lo sé, ¡pero no puedo, me cuesta mucho!

Deberías estar agradecido de que no te escribí un simple: “Gracias por tu apoyo en estos años.” Esa era mi idea original. . . 

Creo que eso de arriba me costará un par de comidas extras al día. ¡Hyung, escribí mucho más!

¿Qué te puedo decir? No soy como tú que se puede explayar como si fuera lo más fácil del mundo. No es mi culpa que tú seas de los que escribe alrededor de tres hojas cuando ‘das las gracias’ a alguien.

(Por cierto, aún guardo tus cartas, todas esas que has hecho desde que nos conocimos. Ya perdí la cuenta de cuántas son.)

¡Hyyyuuung, teeeengoooo haaaambreeee! ¿Me darás algo de comer después de esto? Tú más que nadie conoce mis gustos por la cocina (lo que TÚ cocinas), así que después de este gran esfuerzo mío por escribirte la carta una segunda vez, espero que me tengas algo rico preparado.

Estuve a punto de hacerte una cara feliz, pero no, porque de todas formas me has obligado a hacer esto. ¿Te das cuenta que doy vuelta en el mismo tema? ¡Créeme cuando te digo que no sé! Deberías preguntarme cosas que quieres saber, así yo te respondería en una carta. Todo sería más fácil, pero, te has opuesto a esa idea. Eres cruel, hyung.

Pero no eres perfecto, y eso lo sabes más que nadie y yo también lo sé, después de todo te conozco hace más de diez años y hemos sido amigos desde casi el primer instante. Si tú no hubieses sido tan extraño, la profesora nos hubiese sentando juntos desde mucho antes, tal vez desde el momento en que puse un pie en la sala de clases.

¿Te das cuenta de lo que haces? He reconocido que soy tu amigo, ¡¿cuándo había pasado eso antes?! Hyung, me estás pegando tus costumbres, eso no habla bien de ti.

¿Ya está bien si la carta la dejo hasta aquí? Creo que ya leíste lo que querías leer. O sea, está de forma indirecta, pero está.

No mires la carta de ese modo, como si la fueras a arrugar, nuevamente, hyung, ella no tiene la culpa que su escritor sea un cero a la izquierda para estas cosas.

Te quiero. Sí, tarjado, porque mi hermana ha entrado justo a la pieza cuando lo he puesto en papel. Me debes algo extra, Jaejoong, entré en un pánico horrible, porque además se me ha ocurrido decirlo en voz alta cuando lo estaba escribiendo. Ha sido lo peor tener que darle una explicación a mi hermana de que estaba leyendo un libro y que esa parte no la entendía, por eso lo decía a viva voz. Acepté su burla de: “¿Cómo no sabes interpretar un “Te quiero”? Es obvio que hay sentimiento fuerte, que tal vez se está confesando o que son unas simples gracias. ¿Qué se yo? Depende del contexto del libro que estás leyendo… Y mamá dice que eres el inteligente de la familia, hasta yo sé reconocer algo tan simple.” Lo que ha venido después de los puntos suspensivos, lo ha dicho mientras salía de la habitación (como para que te hagas una imagen mental de cómo estaba tu dongsaeng). Cuando ya no escuché más peleas consigo misma y las burlas de mi madre (ajá, se unió a la fiesta) se agotaron (porque la niña esta le fue con el chisme) el alma volvió a mí, junto con el color de mi piel.

Sí, hyung, me debes una grande, una BIEN GRANDE. Y con eso me refiero a unos cuantos de tus platillos predilectos. Debería ser pecado que cocines tan bien. Sino fueras hombre te haría mi esposa.

• • •

Exijo que ignores eso por completo. Ha sido un impulso que jamás debí haber pasado a papel. ¿Sabes que es lo peor? Que haría una nueva carta, pero he notado de que ya muy larga como para ponerme a hacer una nueva por un error que puede ser tachado.

Como sea, creo que ahora sí ya está todo, todo lo que querías leer. ¿Puedo dejar de escribir ya, hyung? No sé ni para qué pregunto, si esto ya lo verás finalizado.

Creo que por hoy terminaré con tu petición. Más te vale no pedir una nueva carta, sino hasta dentro de 10 años más, con esta tienes suficiente para todo ese tiempo. Sí, hyung, no te preocupes, puedes mostrarme esto para cobrarme la palabra. Sólo espero que no se te ocurra leer la carta apenas te la entregue y me obligues a quedarme a tu lado hasta que termines de leerla.

Espera un momento, eres tan insensible que lo más seguro sea que ahora que lees esto estoy sentado a tu lado con algo que he llevado para comer. ¿Una galleta, un chocolate? Creo que llevaré una galleta. En caso de que eso no sea así, es porque mi madre fue al minimarcket, trajo cosas para la colación de mis hermanas y les he robado algo. Porque sí, mi madre no es capaz de traerme algo sólo a mí. Siempre sus hijas.

¿Sabes que me dice? “Para eso tienes a Jaejoong, el cocina todo lo que tienes en mente. A veces abusas de su buen corazón.” Pero eso no es verdad, ¿verdad, hyung? Yo no abuso de ti, tú todo lo haces a propia voluntad, yo sólo aprovecho que tienes que preparar tus cosas para la carrera. ¡Bendito el momento que decidiste estudiar Gastronomía Internacional!

Yah, ahora sí que no quiero seguir escribiendo (estuve a punto de escribir “estudiando”. ¿Ves lo que haces? Tomo esto como una tarea).

Jaejoong hyung, cuídate mucho. Y ya, de nuevo: te quiero, y te doy las gracias por la amistad de todos estos años. En serio valoro mucho el apoyo que me has dado. No te alejes, ¿sí? No creo que este pobre estómago mío pueda soportarlo. Ten eso presente. Si un día me ves tirado en la calle muerto de hambre, es porque te has ido y me has dejado sin tu deliciosa comida y eso no es justo, ¿verdad? Tendrás que cargar con la culpa y no creo, sinceramente, que puedas hacerlo. Sé que de sólo pensarlo has entrado en pánico. ¡No lo niegues que te conozco!

Nuevamente, cuídate mucho, hyung (:

Con mucho entusiasmo –mentira- y cariño, se despide tu adorable dongsaeng

Shim Changmin

P.D.: Esto ha quedado más largo de lo que realmente quería… ¡Es tu culpa, tu culpa!”










Jaejoong al terminar de leer la carta tuvo que pasar, por obligación, su diestra empuñada por bajo sus ojos: Changmin le había hecho soltar una lágrima, eso no era justo.

No era la personificación de la ternura lo que estaba escrito en el papel que reposaba en sus manos; tampoco era la carta más elaborada que había leído pero, dejando de lado todo eso, la había escrito Changmin lo cual era suficiente para que el mayor se emocionara.

El cabello de Jaejoong caía por los costados de su rostro, cuales cascadas buscando su punto final. El hombre movía sus hombros ante los leves espasmos de su leve llanto. Changmin se las iba a pagar, de eso no cabía duda.

Con esfuerzo, como si fuera la tarea más difícil que haya tenido que realizar en su vida, Jaejoong miró a su costado, donde su amigo le miraba sin saber qué hacer realmente. No lo culpaba, después de todo, ¿cuántas veces se habían visto llorar mutuamente? ¿Dos, como máximo? Jaejoong no lo recordaba y sabía que no había necesidad. Su emoción le impedía ver más allá de lo que tenía en sus manos y de la persona que estaba sentada a su lado.

—Siento que volví a fallar, hyung, ahora que te veo llorando. —Así como estaba escrito en la carta, Changmin había llegado comiendo galletas, de esas de chocolate que al menor tanto le gustaban. El mayor quiso reír, porque recordó lo escrito en el papel y la razón por la que el menor no estaba comiendo otra cosa.

— ¿Tu mamá se ha olvidado de ti otra vez? —moduló apenas, carraspeando acto seguido por el tono ronco que su voz había adoptado. Ya recordaba su gusto nulo por llorar.

—Ew, ni que lo digas —Changmin  estiró sus largas piernas, arrugó el paquete de galletas vacío, lo guardó en el bolsillo del polerón que traía y, así mismo, cubrió sus manos con el mismo material. Estaba comenzando a hacer frío —. Cuando le he preguntado si me ha traído algo, me dijo que no porque me iba a juntar contigo, ¿te das cuenta de lo injusta que es?

El menor realmente a veces era un verdadero niño pequeño, cuando en otras ocasiones éste no hacía más que recalcarle a Jaejoong lo inmaduro que era. Pero el mayor no lo culpaba: él mismo se había encargado de que Changmin dejara ese lado preocupado aparte cada vez que se juntaban. Quería verlo auténtico, sin preocupaciones, simplemente siendo él. Así de auténtico como estaba en la carta que aún no superaba. Dudaba que fuera a hacerlo alguna vez.

—Eres un exagerado, Changmin, eso es lo que pasa. —Jaejoong había vuelto a hablar luego de minutos que se habían encontrado en silencio, uno para nada incómodo y que ambos, de cierta forma, necesitaban.

 El mayor inhaló y exhaló tantas veces que daba la impresión que había realizado una especie de ejercicio anaeróbico. A su lado, Changmin sólo podía pensar que la carta no había quedado muy bien del todo; tenía una pequeña espina de culpa, pues fuese como fuese, Jaejoong lloraba por su carta y no porque una pelusa había entrado a su ojo: no había ni una brisa.


— ¿Te pones de su parte, entonces? — Trataba por todos los medios hacer como que no había notado que el más bajo había llorado, pues la muestra de esas pequeñas lágrimas traviesas que, sabía a ciencia cierta, habían salido sin el permiso de su dueño, ya no estaban. De cierto modo eso le tranquilizaba, pero no lograba comprender bien el porqué del suceso.

Jaejoong no respondió y sólo negó con su cabeza. Changmin miraba al frente, su vista estaba pegada de forma directa al árbol que, con nulas fuerzas, mantenía sus hojas firmes: realmente no había viento.

Un nuevo silencio se prolongó entre ambos. No fue extenso, pero fue suficiente para que el mayor se decidiera a hacer algo que, sabía, le traería consecuencias que, tal vez, serían las más crueles posibles al pensarlas. Jaejoong seguía mirando al más alto y no entendía cómo es que una persona podía llegar a depender tanto de la otra.

¿Cuántos años se había tratado de negar el sentimiento hacia su amigo de infancia? ¿Tres, cuatro, cinco años, tal vez? La naturaleza no era justa y eso Jaejoong lo comprendió el día en que Changmin le presentó su primera novia. Sus enojos los relacionó con celos de amigos en ese tiempo. Tarde se daría cuenta que por lo que Changmin sentía, era todo menos amistad.

En una clase, en un libro que le correspondía leer, leyó una frase que decía que el amor más fiel era el de la amistad, y fue en ese momento en que el mayor decidió que a Changmin no podría jamás, aunque quisiera, darle otra cosa más que amistad. 

Era cruel, pero era lo que le había tocado.

Sin embargo, el menor le había realizado una carta larga, una en donde demostraba como era. Poco y nada le importaba que el menor diera vuelta siempre en el mismo tema. Lo encontraba adorable, lo sentía más cerca. La había hecho y, del momento en que fue a parar a sus manos, se convirtió en su más preciado tesoro.

La había leído nada más al serle entregada. Changmin quiso irse, pero no lo dejó. Releyó las primeras líneas un par de veces, porque con sólo el encabezado, Jaejoong ya sentía que en su garganta se forma un nudo nada gentil, uno que se desataría en el preciso momento en que la primera lágrima fuera derramada en ese “Te quiero” tarjado que no pudo haber sido más perfecto.

Ah… Jaejoong estaba realmente enamorado.

Y mientras seguía leyendo, el mayor tenía unas inmensas ganas de tomar a Changmin por las mejillas y darle no más que un roce en sus labios, pero no podía hacerlo: estaba prohibido, las cosas terminarían mal y, eso absolutamente, no era la idea. Mientras las letras pasaban frente a sus ojos y su mente repasaba el cómo leer (respetando signos), Jaejoong se sentía en su propio paraíso que tenía nombre y apellido.

Estaba jodido, y eso lo sabía.

“Si la sociedad fuera distinta” pensó para sí, habría tomado de la mano a Changmin el año pasado cuando sin querer estas se habían rosado al caminar. Ambos rieron, pero no dijeron nada al respecto, después de todo sólo había sido un rose de manos que no significaba la gran cosa.

Jaejoong sintió explotar de felicidad.

Y, como si todo lo anterior fuera poco, los párrafos de despedida que había escrito Changmin no podían hacer sentir más alocado a su corazón. Además, daba la impresión que, en vez de mariposas, tenía hipopótamos en su estómago. Los mandaría a exterminar. 

Pero sabía que era inútil si la presencia de Changmin estaba cerca. Internamente, en algunas ocasiones, maldecía haberse hecho tan cercano a Changmin cuando éste había llegado al colegio. No fue de inmediato, así como el menor había indicado en la carta: había sucedido dos semanas después de que el menor llegara y no había logrado establecer conversación más de dos minutos con algunos de sus compañeros.

“La mente puede ser tu peor enemigo.” Jaejoong no podía estar más de acuerdo con aquella frase, después de todo había pasado noches completas en donde había pensado de más porque su mente, su subconsciente le repetía una y otra vez cómo eran las cosas.

—Changmin…

Un susurro, y el nombrado giró su rostro en dirección a su mejor amigo. Porque sí, a pesar de no haberlo reconocido en la carta, Jaejoong era su mejor. Incluso, a veces pensaba que ese nombre le quedaba corto: el mayor era mucho, mucho más que eso.

— ¿Hm?

Y no había obtenido más respuesta que la diestra de Jaejoong en su mejilla izquierda, un movimiento rápido, lento, torpe, sin indicio por parte del último. Lo siguiente que había sentido habían sido los labios del mayor sobre los suyos, el inferior, para ser más exacto. Un contacto inocente, demasiado inocente para lo que realmente hubiese querido.

Jaejoong un día lo iba a matar.

No se separaron, ninguno de los dos tuvo el valor para hacerlo. El mayor no lo hizo por miedo, el menor porque no quería que acabara.

Sorprendente fue para ambos el hecho de que las falanges siniestras de Changmin fueran a parar, con delicadeza, sobre la mejilla de Jaejoong. Con índice, pulgar y corazón, Changmin acarició la tierna piel que se situaba bajo sus yemas. No había sensación mejor que aquella.

Había esperado tanto por un contacto tan simple como aquel, que Jaejoong sentía que podía caminar, lo atropellaría un auto y no le importaría porque estaba feliz. Demasiado feliz. Debería ser pecado ser tan dichoso.

Y era ahí en que el mayor odiaba a su amigo de infancia. ¿Por qué no simplemente lo apartó y le dio una bofetada o un tierno golpe que conllevara un puño cerrado? En serio, sería menos doloroso que hacerse falsas esperanzas por un simple toque. Changmin era tan injusto, que hasta dolía.

Jaejoong ignoraba por completo el momento en que había decidido bajar sus párpados, también ignoraba el momento en que sus labios fueron capturados por el más alto y en el momento en que los propios comenzaron a responder a ese ritmo tan calmado que se estaba llevando a cabo.

No fue consciente de lo que sucedía hasta que Changmin se separó, juntó su frente con la suya y dejó escapar una risa. Una risa que hacía que su corazón se volviera loco y que provocaba que los hipopótamos en su estómago armaran una fiesta a su costa, sin su previo permiso.

—Ya me estás debiendo muchas grandes, hyung. —Jaejoong no entendía y tampoco quería hacerlo.

— ¿Por qué lo dices?

— ¿Cómo que “por qué”? ¿En necesario responder a la pregunta? — Se habían separado y, a diferencia de antes, sus cuerpos se había acercado lo suficiente para estar sentados al lado del otro con espacio nulo de por medio: el aire tenía prohibido pasar por aquel lugar.

Jaejoong asintió con gracia y una ladina sonrisa labial adornaba su rostro. Estaba feliz.

—Primero, me haces escribir una nueva carta porque según tú la anterior era demasiado corta. Segundo, me has hecho quedar en ridículo frente a mi hermana… ¿Estás seguro que la has leído? Estoy seguro de haberlo puesto. 

Changmin se había cruzado de brazos y Jaejoong tuvo que contener las ganas de abrazarse a él y decir que quería estar entre ellos. Daba la impresión que todos los prejuicios que antes se había hecho durante años, fueran nulos después del leve contacto que había experimentado, porque algo como eso no se hace de a uno.

Jaejoong asintió, dando a entender de que sí había leído la carta.

— ¡Son sólo dos cosas! ¿Ves que eres un exagerado? –El mayor rodó los ojos acto seguido de dar un leve golpe en el hombro del menor. Un mero acto reflejo: era una forma de decir que había que quitarle importancia al asunto.

— ¡Ah! Se me olvidaba la más importante.

Jaejoong le miró con curiosidad plasmada en toda su expresión, en la que era obvia la pregunta “¿Cuál?”. Changmin tuvo que morder sus labios para no reír ante ella.

—Has hecho que te tenga de los primeros en mi lista de personas importantes, que sienta que se me viene todo abajo cada vez que tengo que esperar más de dos días sin verte, en los cuales tengo que estar sin tu preciada comida. Dime, ¿es eso justo? Además de que me has hecho cuestionarme cosas que jamás en mi vida pensé que haría, pero eso no es tanto: cuando es mucho, lo dejo de lado.

Jaejoong estaba entendiendo la mitad de las palabras. Changmin debería dejar de dar tantas vuelvas, él más que nadie sabía de su poca capacidad para captar indirectas.

El menor suspiró cuando se dio cuenta de la pequeña pelea interna que estaba llevando el mayor al no entender lo que decía. En realidad, ni el mismo lo hacía.

—Has hecho que me gustes, hyung, y eso no es lo justo. Tampoco me ayudas con tus arrebatos repentinos de muestras de cariño. Me dan ganas de matarte, en serio.

Changmin había desviado su mirada hacia el suelo, había apoyado sus codos en sus propias rodillas y ahora era su flequillo el que tapaba su vista. Ya no sentía frío con lo caliente que sentía sus mejillas. Agradecía ser más moreno que su amigo, de esa forma muy poco se notaría el tono carmesí de su rostro.

Los nuevos espasmos de Jaejoong no se hicieron esperar y el menor volvió su mirada a él de forma inmediata. Parece, que había dicho algo incorrecto.

No podía estar más equivocado.

El mayor tuvo que llevar sus manos hasta su boca para cubrirla y no dejar salir todas las sensaciones como si de avalanchas se trataran. Quería gritar y, por mucho que pareciera que estaba llorando, no era así. Sus espasmos eran producto de la agitación que le había producido escuchar las palabras del más alto.

No lo creía. Era un sueño. Se tenía que pellizcar, despertar y que terminara de esa forma bonita y así cuando estuviera en la realidad el porrazo dolería menos, porque había sido un desenlace que no estaba en sus planes. Nada de lo que había pasado estaba en sus planes, ni siquiera la carta tan extensa que el menor le había hecho.

—Hyung, ¿sabes lo que me ha costado decirte esto? No me ayudas en nada con que llores.

— ¡No estoy llorando! ¿Cómo podría?

El que ambos eran un lío por dentro se notaba a simple vista. El color carmesí de las mejillas de Changmin se había ido y los espasmos del mayor también lo habían hecho. Ambas cosas se había esfumado como si se tratara de un espectáculo de magia.

— ¿Y entonces? ¿No dirás nada?  —Changmin no se caracterizaba por tener paciencia, he ahí la razón por la que callaba sus pensamientos y sentimientos. Era una persona que necesitaba respuestas rápidas.

—Me tienes en un estado de shock, no sé bien que decirte.

—Todo. Sé que te has callado algo, que hay cosas que quieres decir. Anda, vamos, sólo hazlo.

El sueño estaba siendo demasiado perfecto para ser verdad.

Los labios de Jaejoong estaban entreabiertos, pasó su lengua por ellos para remojarlos, porque los sentía resecos. Sus ojos estaban abiertos sin exageración, sin embargo no había posibilidad de notar alguna arruga alrededor de ellos. No había gesto más expresivo que el del mayor en ese momento. Changmin sabía el estado del más bajo, pero en serio necesitaba una respuesta, lo que fuese.

—Te diré todo sólo sí todo es verdad, lo que has dicho y lo que está en la carta.

Changmin suspiró con pesadez, tratando de dejar su impaciencia de lado y darle al mayor el espacio necesario para que se pudiera expresar.

Tras asentir uno, dos, tres veces, dejó salir unas palabras: —Sí, hyung, todo lo que está en la carta es verdad. Cada palabra y cada cosa que está tarjada, así como todo lo que he dicho. —Eso era todo lo que el mayor necesitaba.

—No te puedes hacer ni siquiera una mínima idea de cuánto tiempo he esperado por escucharte decir esto. Es más, aún estoy convencido de que es un sueño, pero no importa, continuaré hasta que esto se convierta en pesadilla y me digas que no me quieres volver a ver. —Changmin pensó que el mayor era un verdadero exagerado, pero lo quería así.
— ¿Tengo permitido decir que te quiero? Porque en serio quiero hacerlo, pero no con el significado de un amigo. Yo sé que sabes a qué me refiero, siempre has entendido mis palabras por muy enredadas que suenen. —Jaejoong se había encogido de hombros con levedad y su sonrisa, una que había adoptado al hablar, no se iba por nada. —Me gustas, Changmin, desde hace mucho tiempo, ¡desde que me presentaste a tu novia! Tal vez de antes, eso no lo sé con exactitud, pero me gustas. Yo sé que está mal visto, no te imaginas cuánto he pensado en eso, cuanto he tratado de alejarme… yo sé que no te lo imaginas.

Si bien su voz se había vuelto un susurro, no se notaba apagada: se notaba sin problemas que estaba feliz, que desbordaba felicidad. Y eso para Changmin era suficiente.

En un impulso que ninguno vio venir, con su diestra buscó la igual en su mayor. Cuando la encontró, con o sin el consentimiento del más bajo, Changmin entrelazó sus falanges. Un contacto acogedor, caliente, cómodo, que ambos necesitaban en ese momento, como acto simbólico de unión, algo que ellos habían creado del momento en que había cruzado palabras en la sala de clases hace ya más de diez años. “Como pasa el tiempo” pensaron por separado con nostalgia.

—Te quiero más que a nada. ¿No te parecía muy raro que dijera que sí a todo? ¿O que jamás te reclamara las cosas?  Porque sentía que era lo único que te podía dar, que me podrías aceptar: mi amistad y nada más. Y ahora me dices esto… Estoy hecho un lío, Shim Changmin y es toda tu culpa.

El menor tuvo que contener una nueva carcajada ante lo último. Una tranquilidad, que antes no había sentido, se apoderó de él. Suspiró con exageración, haciendo sonar el aire que salía de su boca y, completamente camuflada, una risa salió.

—Entonces… ¿qué hacemos?

“La pregunta del millón” pensó Jaejoong cuando se dio cuenta. El agarre de su mano lo hizo más fuerte y recargando su cabeza en el hombro del menor se decidió a hablar.

—Yo lo quiero intentar. Te quiero más que a nada, ya te lo dije. Me quieres, te quiero, ¿qué más importa? ¿Qué puede salir mal? Para serte sincero, poco y nada me importa lo que llegue a pensar la gente. Además, no tienen por qué saberlo de inmediato, ¿verdad?

No se habían vuelto a mirar a la cara para llegar a ese acuerdo. Changmin había asentido en silencio. Las palabras estaban de más, los actos previos eran suficientes. Sólo hacía falta esperar a que las cosas tomaran el curso que tuvieran que tomar.

—Darle tiempo al tiempo. —Había dicho Changmin.

Las cosas funcionarían sí o sólo sí ellos realmente se daban la oportunidad. Y se querían, entonces, ¿cuál era el problema? 


*
*

Tittle:  If Only
Couple: Jaejoong/Changmin
FanAutor(a)MizoRomi
Nota:  Gracias Romi. Gracias otra vez, este es un regalo(que amo)  que me hizo y vamos  a compartirlo al mundo  ;-; <3333 


10 comentarios:

Wendy Mariela dijo...

Un oneshot muy hermoso! Si hay amor hay que intentarlo, dejar que las cosas sucedan. Bien por ellos, que felicidad!

Felicitaciones por este hermoso shot!

Emerald dijo...

Recuerdo que una vez lei una frase que decia "las palabras son como una suave caricia". Creo que eso resume como me senti al leer este fic, quizas le agregaria delicada y suave caricia.

Elsa Mendoza dijo...

Wow, hermoso... me faltan palabras, un excelente trabajo. El amor entre ellos se dio en silencio y al pactarlo no necesitaron palabras... esto, es demasiado bello.
Infinitas gracias por compartirlo

kimmy lin dijo...

ASIFBIEWGASWAG aún no lo leo, he tanteado apenas el inicio y sé que voy a amarlo solo lo sé, pero este es el tipo de historia que deseo saborear bien así que me guardaré para mañana en la que no me sienta irresponsable e iré a dormirme, y me levantaré y lo leeré con una taza de manzanilla al lado para que fluya en mi cuerpo y tenga una mañana bonita.

Espera mis muchos mis muchos muchos corazones para dentro de seis a siete horitas ♥

Vane dijo...

un amor que lucha a pesar de las dificultades, amo ese tipo de relaciones y asi de la nada te deja grandes lecciones...
Gracias muy bonito 1 shot ♥

G!G! dijo...

Es hermosoo!!
me dieron ganas de llorar!
me ha inspirado!!
lo ame!

Ale JM dijo...

Y aquí estoy, en clases de psicología lo estuve leyendo pero me quede en la parte de la acción y el profe casi se da cuenta. De verdad que todos los días de estas dos ultimas
semana reviso tu blog, decidí que para no estrezarme te leería porque no me leo de otro lado, en serio.
Y relacionado al ff me encanto, al principio pensé que seria muy rosa y eso a veces no me gusta. Pero pero pero lo ame, quise que al final se besaran y con mucha mas pasión. Gracias por compartirlo :) <3

kimmy lin dijo...

Ok no hubo manzanilla pero hubieron tequenos y cocoa..msi yo como tequenos y tomo cocoam.. Soy un humano con defectos dejenme ;__; a ver a ver...me muri paro muriendo ultimamente xD y es culpa de ustedes tuya y de evy porque segun he leido esto es de romi y esta demasiado lindo y la carta changmin y su herman y su madre bulleandolo y me he puesto a pensar que hasta ahora nunca he visto a la hermana de changmin o___+ y jun god soy muy random volviendo a la historia gracias por compartirla me encanto tienen una forma especial de escribir es tAn boniiito y quiero mas, este tipo de historias son con las que empece, el changmin amando la comida de hyung, y la pequena declracion super nona. Adadad <3 me gushto

kimlizzie dijo...

Y yo solo quiero decir que el minjae es lo mejor que existe ♥ y que llore como jae enserio me.quede sin palabras solo puedo decir que amare este shot toda mi vida fue realmente hermoso ♥ !!!!! Gracias por escribir algo tan profundo !!!!

Evy Chwang dijo...

TE QUIEROOOOOOOOOOOOO
ESTA HERMOSO SI TU ME LO LEES ALGDKSLGDSKGLDSGKÑDSGKSDLÑG <3