jueves, 25 de abril de 2013

Retos (Romi)

Reto #1
Palabra: Callejón
Tiempo: Cinco minutos.
Extras: Sólo diálogos. 



—Maldito loco.
— ¿Lo crees?
— ¿Por qué habría de estar equivocado?
— ¿Por qué deberías estar en lo correcto?
—Me trajiste a un callejón, sin salida, oscuro, a media noche y me tienes acorralado a la pared. ¿Alguna otra prueba de que estás loco, hyung?
—Te falta una, sabes que te falta una, Changmin.
—... No voy a decirla.
— ¿Cuándo será la puta vez que aceptes que me tienes más que enamorado? ¡Deja esa estupidez de lo correcto!
— ¿Por qué no te dejas de niñerías? Eres un hombre grande, hyung, por dios.
—No te dejaré ir de aquí hasta que aceptes de una vez lo que siento.
—No.
—Hazlo.
—Jamás.
—Entonces, prepárate para tener una bonita noche en este callejón sin salida, oscuro y junto a mí, querido dongsaeng.







Reto #2
Palabra: Fresas.
Tiempo: Cinco minutos.
Extras: Sólo diálogos.

—Hyung, dame.
—No, tú ya comiste las tuyas, no es mi culpa que no las disfrutaras.
— ¡Yo compré las fresas! ¡Dame!
— ¡Qué no!
—Hyung, no me obligues a actuar.
— ¿Es una amenaza?
—Tómala como quieras, pero yo quiero mis fresas.
—No, ya las comiste. Las que te correspondían las has devorado. No te daré más.
—No me obligues a quitártelas de la boca, Jaejoong.
— ¿Y el "hyung? Eres un maleducado, Changmin. Menos te daré ahora.
— ¡Yah, hyung! ¡Dame!
—Eres un chilló-
—...
—...
—...
— ¿Y eso qué fue?
—Te dije que te las iba a sacar de la boca.
—... Maldito.
—Hyung, no uses malas palabras con tu dongsaeng, eso no es educado de tu parte.
—Tú y tu sonrisa...
— ¿Te gusta? La verás cada vez que tenga que usar este método para que me des lo que quiero, hyung.
—Juegas sucio.
—Es lo mínimo, ¿no crees?
—Cállate. Y no te rías.
—Sólo sonrío, hyung.
—Que te calles... Esta me la pagas.









Reto #3
Palabra: Glotonería
Tiempo: Diez minutos.
Extras: Libre


Jaejoong estaba sentado frente a Changmin. Sus codos estaban sobre la mesa, sus manos se entrelazaban en la altura y su mentón utilizaba a estas últimas como soporte. Jaejoong estaba sonriendo como colegiala enamorada. Su rostro se ladeaba, como si observar a Changmin comer significara el mejor y más emocionante trabajo del mundo. Le encantaba.


— ¿No crees que comes muy rápido? —Jaejoong había sido  prácticamente ignorado. Se sentía feo.


—Así está bien, no es necesario que te preocupes.


¿Había necesidad de comer lento? ¿Por qué no podía optar por la glotonería como siempre que comía, ya fuese solo o acompañado? Changmin no entendía. Su hyung era un exagerado, era a la única conclusión que había llegado después mirar al frente y notar a Jaejoong con una mirada perdida a su dirección. Sí, definitivamente su hyung era un exagerado que reclamaba sin fundamentos.












Reto #4
Palabra: “Hyung.” “Amor”
Tiempo: Diez minutos.
Extras: Diálogos y párrafos. 
 

—Hyung, cómprame chocolate.

— ¿Y tú eres un niño chico o qué?

—No, es que me tienes malcriado. Hyung, cómprame un chocolate.

—Eres un caso perdido.

Jaejoong entró al negocio por el cual ambos iban pasando. Changmin sólo puso sonreír completamente satisfecho de lo que había logrado. Su hyung realmente era un amor con él. Tal vez debería darle un premio por todo lo que le había consentido en ese tiempo que estaban viviendo juntos. Ah, y claro, también porque el mayor contuviera todas las ganas de tirársele encima cada que tenía oportunidad. Sí, definitivamente Changmin le daría un premio.

—Ten. Te tengo muy caprichoso, al parecer. —Changmin estiró sus manos cual pequeño ante nuevo juguete y recibió el paquete de chocolate que el mayor le ofrecía.

—Gracias, hyung, te debo un favor.

— ¿Me los vas a pagar todos juntos o qué? Ya te he consentido mucho por hoy.

Y eso no se alejaba de la realidad. Que si Changmin quería churros, Jaejoong se los compraba. Que una manzana confitada, Jaejoong la compraba. Que quería ir a una tienda de video juegos, Jaejoong le seguía... Así habían estado casi toda la tarde. Jaejoong dejó escapar un suspiro de agotamiento.

—Hyung...

Jaejoong giró su rostro y los labios de Changmin le recibieron. No fue un beso inocente como los que solían darse para que el mayor no pasara a más. Había sido un beso húmedo, fogoso, uno con tal afán que el mayor no podía creer que ese era Changmin. Bien, tendría que dejar de ver a su dongsaeng como un niño inocente. Changmin había mordido los labios de Jaejoong y este sólo podía corresponder con ímpetu tales movimientos. Lo estaba disfrutando y poco y nada le importó estar en la calle. Igual, no había nadie.

Al separarse, Jaejoong respiró entrecortado y Changmin continúo comiendo de su chocolate.

—Los demás favores  los devuelvo en la casa. Creo que ya ha sido mucho tiempo de esperar, hyung.

Cuando Jaejoong comprendió las palabras, sus pasos se habían acelerado y Changmin no hizo nada para detenerlo. Llegar a casa era urgente.









Reto #5
Palabra: Curioso.
Tiempo: Diez minutos.
Extras: Diálogos y párrafos


"Curioso, curioso, curioso, maldito curioso." Jaejoong no podía dejar de alegarse a sí mismo. ¿Razón? Simple: su curiosidad, esta vez, había pasado sus límites.


Hacía unas semanas que el mayor le había escuchado algo a Yoochun mientras hablaba con Yunho y con Junsu. Había sido algo como: "¿Han notado como se le marca todo a Changmin? Come, come, ejercita de vez en cuando y se mantiene mejor que nosotros." Jaejoong le encontraba toda la razón.


Y como si se trata de un niño pequeño de unos cinco años, con las ganas de saber todo, había entrado a la habitación de Changmin sin avisar, llevado netamente por su curiosidad.


Changmin al sentir que entraban sin tocar supo de inmediato quién era: los pasos calmados y la respiración entrecortada, agitada, no podía ser de otra más que de Jaejoong.


- ¿Qué pasa, hyung? -Changmin ni siquiera se dio el trabajo de voltear: estaba demasiado concentrado en cambiarse de ropa.


-Nada, sólo... Sólo quería ver sí... Sí estabas bien.


-Estoy de maravilla, hyung. ¿Y tú?


Al terminar de hablar y voltear, Jaejoong ya no estaba y Changmin no entendía nada. Encogiéndose de hombros le restó importancia.


Jaejoong por su parte sólo podía maldecir a su curiosidad y ese bien dormido cuerpo que poseía su maknae.