jueves, 4 de abril de 2013

How he dares forget


Nota de Alexia; Esto es para Kimmy porque es muy linda conmigo y hermana mayor nos llevará por todo Lima en auto  (◡‿◡✿) .  No es tan genial como el que hizo para mí, pero espero que le guste 


How he dares forget?;
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Ayer  su mejor amigo  lo había raptado, sí, porque Jaejoong nunca accedería  a ir a una divertida fiesta antes del examen oral por su propia voluntad.


Así que después de arreglarse, vestir sus pantalones favoritos de cuero negro ajustados, aunque no se notara mucho cierta parte  trasera, pero Jaejoong ya se habia dado por vencido de intentar  con ese asunto (aquella vez tarde se dio cuenta que fue una broma eso de comer mucha papa con naranja y  azúcar para que crecieran bien. Estúpido Junsu.) Pues así, continuando,  después de arreglarse,  fijarse adecuadamente el cabello con la planchita y recortar un poco su camisa para agrandar el escote, algo de perfume y sus botas rockers abrochadas. Su  mal amigo Yoochun lo raptó a la fiesta.


 Jaejoong era el que conducía en su propio automóvil, sí, pero por  puras casualidades de la vida.

 De verdad, de verdad no estaba dispuesto a ir a ninguna reunión de estudiantes de primer año. A Jaejoong no le gustaban los menores, no, gracias. Y mucho menos pensaba ligar con nadie.


La antes dicha velada qué se supone terminó en madrugada porque Jaejoong tiene que  cambiarse de ropa  en su carro y no lo sabe, realmente  no sabe cómo fue que amaneció desparramado en el asiento trasero con su automóvil estacionado frente a una casa cualquiera.



El tiempo apenas le alcanza para comprar un expresso doble con muchísima cafeína  más dos capsulas para el dolor de cabeza.


Kim Jaejoong  está decidido a estudiar lo que pueda antes del examen, el cual es dentro de cuarenta y siete minutos exactos.

Aparca cuadras atrás, después sube su cremallera a la carrera al bajar y cruzar la calle. Por suerte encontró una camisa extra  a cuadros en su auto. Termina de abrochar el último botón después de subir las escaleras traseras rumbo al tercer piso del edificio


 Corre a buscar los libros de la materia para  tratar de aprenderse un puñado de palabras en la  biblioteca. Toma todo un montón de libros entre sus brazos a los cuales caen unos, de preferencia los más pesados, a sus pies. Jaejoong maldice  de dolor en voz alta  un inocente  "mierda".



Pero como en las bibliotecas todo sonido se amplifica más o menos el triple hasta considerarse   algo detestable para la toda la humanidad . Le encargada lo reprende con uno de esos molestos  pero poderosos  -sshhh-    que a veces incluso es más ruidoso que lo que dices.



Jaejoong asiente aceptando la advertencia, siente que se   sonroja - en el fondo es algo tímido  pero también  porque todos están viéndole y no  tiene la mejor apariencia ahora, si toma en cuenta la borrachera que tuvo anoche.

 El dolor de cabeza no puede ser sólo porque sí, y el olor a alcohol que tuvo que deshacer rociándose casi  todo el aromatizante para autos, le insinúan que efectivamente, ayer se pasó.

 A decir verdad mucho, porque no recuerda que sucedió después de la séptima botella de soju, cuando Yoochun desapareció  dejándolo sólo en la sala platicando con otros chicos que aparentaban tener diecinueve.



Un par de libros caen de sus manos cuando intenta tomar uno más. Comienza a pensar que es un tonto con  seis pesados ejemplares y treinta minutos para estudiar;  donde será probable que solo venga a terminar diciendo un único  párrafo  de  páginas y páginas de información que no ha entendido en todo el semestre.



— Todo es culpa de Yoochun—  susurra mientras camina hasta otro estante.—  Bebía tanto qué fue mi deber acompañarle.


Jaejoong se pone de puntitas e intenta alcanzar  un último tomo, sin embargo sólo puede rozarlo  con las yemas de los dedos. Se desespera y da unos pequeños quejidos.


Un chico  más alto está revisando ahí, es castaño y su piel es aperlada. Lleva esos suéteres de moda. A Jaejoong no le gustan. Prefiere las chaquetas de cuero, las camisas blancas y los jerseys con brillantes.  Por eso no presta realmente atención a la primera mirada dirigida a él. 


Prefiere seguir  quejándose mientras maldice la fiesta y la razón por la que fue efectuada, la cual ni siquiera sabe con exactitud. Un cumpleaños, un aniversario lo que sea. Sólo recuerda haber llegado con más botellas de soju y beber sin control para divertirse un poco, lo normal.


No nota que el más alto parece encontrar graciosa su pequeña rabieta, qué no puede evitar una débil risita salir de sus labios. Jaejoong malinterpreta que es una burla  y lo ignora.  


 Jae prieta sus dientes, insistiendo a estirarse como si pudiese crecer de estatura  milagrosamente para tomarlo y  alejarse cuando un suave aroma, algo familiar, a perfume y cigarrillo,  llega  a su nariz. 

Es  por la cercanía del castaño  en su espalda.   El muchacho levanta su mano y con total facilidad  toma el libro que Jaejoong quiere, y se lo da –más bien Jaejoong lo arrebata caprichosamente rugiendo una especie de gracias.



Lo acepta, esta de mal humor y esta mareándose un poquito. Debería intentar  controlarse y no mirarlo tan feo.


Lo haría, si el chico no le pusiera la espalda tensa porque  no se aleja aunque sea medio metro de él. Estando tan cerca comienza a ponerse nervioso.


Entonces Jaejoong nota que  los ojos del más alto son lindos, pero su mente censura el pensamiento.


— Gracias.—  Lo repite más claro, esperando a que el otro se mueva y lo deje pasar.


— No fue nada.—   Le dedica una radiante sonrisa, Jaejoong censura otro pensamiento antes de que lo haga ruborizar.   Señala los libros levantándolos un poco, probando a dar un paso adelante. Choca con su hombro suavemente casi a propósito.


— Ah, sí.  Se ven pesados.—   Comenta, avanzando lo mismos pasos que él.


Se adelanta un poco  y los toma porque cree  que Jaejoong le pide ayuda  para cargarlos.


-¿Acaso no capta la indirecta de fuera de mi camino?- Se  pregunta mientras cruza los brazos



— O-oye—  Jaejoong intenta reclamar, pero la mirada de la vieja encargada ésta sobre sí, amenazante. Comienza a creer que la trae contra él y se queda callado observando la espalda del misterioso chico caminar hasta una de las mesas más arrinconadas, donde hay una mochila azul y algunos libros extendidos.



El castaño de bonitos y redondos ojos  se sienta, deja los libros  de la esperanza de Jaejoong en un espacio libre, muy cerca de él.



Jaejoong no quiere moverse, desconfiado de la especie de coqueteo anormal, pero no tiene de otra porque esos libros tienen su futuro, vale no tanto como eso, tienen  el acceso a su próximo permiso para ir de viaje con el Yoosu.


Algo le remueve el estomago y no esta tan seguro de que sea hambre. Generalmente esta no establece aquella especie de calidez. Menos cuando lo que se supone está padeciendo se agrava, porque él ha volteado a verle y le sonríe de nuevo, esta vez, más abiertamente, tanto  las comisuras de su boca se elevan hasta provocar que su ojo izquierdo se empequeñezca un poco.



Jaejoong no puede evitar pensar que ha sido la sonrisa más peculiar y bonita, a su manera. Se descubre a sí mismo gustándole. Como algún tipo  de débil atracción, Jaejoong termina por caminar hasta él, no sin antes percibir  nuevamente ese perfume que le hace sentir un dejavú.


Jaejoong toma asiento, se incomoda cuando la estúpida silla de metal chirrea contra el piso.  Escucha otro  el shhh y el pelinegro  vuelve a querer pegarse contra la mesa solo para que las otras personas no vean su rostro ojeroso y sus ojos rojos, avergonzándose aún más.

 Parece que gustan de perturbar con la mirada a cada víctima de ese chisteo.


Luego Jaejoong se estremece por la siguiente risa. Aún más cercana y malditamente familiar como si la hubiese tenido toda la noche,  y con más posibilidades, justo,  justito en su oído.


— Es porque no vienes mucho por aquí.—  Le dice después de cubrir su boca con la mano para no reírse más.  Jaejoong lo analiza. Todo en conjunto.  La voz, la mano,  los dedos, los labios e incluso las uñas.


Traga saliva inconscientemente. La pregunta sería porqué, pero una vez más tratará de ignorarlo todo y ahora sí, fijara su cansada y borrosa vista en las letras  porque con todo el tiempo que ha perdido, tendrá menos de treinta minutos ahora para tratar de aprenderse algo.


Pero no debería agachar la cabeza cuando hay un peligro inminente de sonrojarse, porque lejos de  evitarlo se pondrá totalmente rojo. Y  menos cuando la piel de Jaejoong es tan blanca, cuando el sujeto no ha despegado sus ojos de él. Y ante el tono carmesí que adorna la piel nívea, sonríe casi  maliciosamente


Es más que lo más sexy que Jaejoong cree haber visto en su vida, porque de nuevo siente que lo ha visto antes.

Toma el libro con movimientos nerviosos y lo pone frente a él para  ocultarse.


— Vaya, ¿Sabes leer al revés? — Pregunta. Su voz se escucha divertida.


Jaejoong niega, lo acomoda e intenta darle significado al hangul.  Es inútil. No puede. Tiene que hacerlo: levantar la mirada, su cuerpo entero le ruega que lo haga.


Lo que termina siendo un desastre para su pequeño corazón

Él, recargado en la mesa con sus manos  entrelazadas, apoyadas en una mejilla, sigue haciéndolo. La misma sonrisa, los mismos orbes de  chocolate caliente que intentan derretirlo.


— ¿Qué me pasa?—  Piensa acalorado.


Los siguientes quince minutos son acerca de miradas furtivas por parte de Jaejoong.


Un par de minutos después, está tan cerca de él hasta el punto en  donde sus brazos se rozan, la tela no es en ninguna forma impedimento para que la corriente eléctrica desencadenada por el calor corporal  de aquel desconocido  llegue  hasta su espina dorsal y lo haga estremecerse.


Esto le trae imágenes borrosas. Vagos recuerdos  lo confunden, donde  sus propias manos acariciando unos  antebrazos un tanto morenos. Muerde sus labios, obligándose casi a maldiciones  en su cabeza a  alejar  su vista de esa piel, que por alguna razón, está seguro es suave al tacto.



Aprieta la pasta del libro, cerrándolo  

¿Para empezar porque accedió a sentarse con él?


Su subconsciente  le responde como si fuese demasiado obvio: porque le gusta esa sensación extraña que  siente en su pecho cada vez que  lo ve.


Pero esta misma parte de su cabeza no le advierte, ni llama a  reflejos por favor, para que se mueva antes de que  una cálida, cálida mano, se sitúa sobre su rodilla.

— ¡Ou! ¡Ou! ¿Qué se supone que haces?—  Le pregunta en voz  muy  alta. 

Se da cuenta de su error y voltea, esperando que lo corran de la biblioteca, porque sería la tercera llamada de atención.


Pero la encargada no está, sólo queda una persona al lado contrario del salón. Es decir quedaba, la chica toma su libro sin percatarse de ellos, lo deja de vuelta en su estante y después de tomar su mochila abandona la habitación cerrando la puerta tras de sí.


La mano, Jaejoong admitirá algún día que le gusta mucho porque es una de las  cosas que más presta atención en las personas, ahora está sobre su muslo ladeándose peligrosamente.  

Aunque incluso el chico sea demasiado guapo (diablos, lo es), estén solos y a Jaejoong no le desagradaría , en realidad  es consciente de  que no está bien porque ni siquiera sabe su nombre.


Así que suelta un suspiro resignado y quita la mano invasora con firmeza.


— Lo siento. Ni si quiera te conozco.—  Responde, intentando ser amable después de todo.


Quiere agregar; pero podemos empezar por presentarnos, sin embargo sería muy atrevido, además Jaejoong ha aprendido su lección después de la sexta vez  en que se ha permitido esa clase de cosas en la escuela.  Siempre, aunque sea un día después eres descubierto por alguien.



— ¿Qué dices Jaejoong hyung?—  Pregunta ladeando su cabeza.


Jaejoong abre la boca y vuelve a cerrarla dos veces hasta que logra dejar salir las palabras. — ¿Cómo sabes mi nombre?


— Tú me lo dijiste.—  Responde.


— No lo hice...


— Lo hiciste.—   Las comisura de sus labios bajan y una pequeña arruguita se forma en la frente. — Antes de irnos.


— ¿Irnos a donde?—  Jaejoong puede decir que no entiende nada  y el chico debe estar confundiéndolo. No lo recuerda en ningún momento.


— A mi casa. ¿De verdad estabas tan tomado como para no recordarlo?— El de oscuros cabellos arquea una ceja.

— ¿R-r-recordar qué?—   Mierda ¿Qué hice? Si este chico debe ser menor de edad….


— ¿Puedes dejar esas preguntas absurdas?—  El castaño retira la silla hacia atrás para poder quedar de frente al mayor.  Lleva una expresión enfurruñada. — ¿En serio no recuerdas todo lo que sucedió anoche?


Jaejoong no sabe cómo actuar ahora. Nunca le habia pasado, a pesar de lo borracho que podía llegar a estar siempre lo recordaba todo al menos con algo de lucidez aceptable, aceptable refiriéndose a que aunque fuera, recordaba como habia llegado a donde sea que despertara después de una fiesta.


Pero simplemente el rostro del chico, lo sabe bien,  que justo ahora está acercándose cada vez más al suyo y puede apreciarlo mejor, no sería fácil de olvidar.


No...Ésta seguro… no lo olvidaría.


Mucho menos, mucho menos la  repentina  presión de esos labios contra los suyos ni el aliento  calientito que invade su boca hasta que reacciona a corresponder.


El más joven se inclina aún más y lo toma por la nuca con las dos manos profundizando el beso desordenado hasta el punto donde Jaejoong puede sentir pequeños rastros de saliva en sus propias comisuras.


Ni todo el alcohol del mundo le haría olvidar lo que está sintiendo ahora.


Pero se queda con más ganas de contacto aun con los ojos cerrados y la boca fruncida,  el otro se ha separado mientras lo ve con superioridad más una sonrisa ladeada.


— ¿Lo recuerdas ahora?


Jaejoong niega con la cabeza, los ojos muy abiertos. Para su vergüenza, no puede impedir retirar con la lengua los restos de humedad de sus labios. Su corazón está muy agitado. Pone una mano sobre su pecho. Siente que se ha quedado mudo.


Pero el más alto parece estar satisfecho con lo que ha provocado en él, suelta una risita jocosa. — Oh, está bien, entonces.


Después baja un poco el cuello en v  de su suéter, dejando la piel expuesta. Una manchita purpura, muy bien hecha esta sobre su clavícula. Sonríe  orgulloso de ella.


— Fue algo así. Si sabes a lo que me refiero—  Se encoje de hombros.


Toma sus cosas rápidamente y se cuelga la mochila al hombro.  Se inclina y deja un beso corto en los labios de un inmóvil Jaejoong. Antes de alejarse, le susurra al oído. — Busca Changmin  en tus contactos


Y con autoconfianza camina hasta la salida justo al mismo tiempo en que el timbre  para entrar a clases suena.


Apenas se va, Jaejoong no pierde el tiempo y rebusca su celular en los bolsillos. Teclea la letra CH.

Shim Changmin, un número de celular y una dirección. 
Exactamente la calle donde  en amaneció esa mañana  dentro de su coche.

Lleva una mano a sus labios, tratando de conservar el sabor de esos labios un  tanto resecos pero dulces.


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Changmin ingresa al salón de clases, con una sonrisa que quizás  va durar todo el  día.


Mientras toma apuntes distraídamente mete el pulgar al interior de su suéter raspando un poco el manchón difuminado de tinta morada que puso en su piel a propósito para asustar al chico,  el que le gustó en la fiesta de ayer pero  que  nunca recordó el nombre de Changmin.


Quién  está detrás de él, Kim Junsu, palmea su hombro. — ¿No lo recuerda verdad? No te preocupes, siempre olvida todo cuando toma mucho. Es un hyung tonto pero estoy seguro de que le agradaste mucho ¿verdad?.



— Sí.—  Contesta indiferente.


Si Jaejoong llega a llamarle, ya se encargará de explicarle la verdad.





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—  Nhg…¡H-Hyung!—  Changmin empuja a un Jaejoong de labios demasiado rojos y pupilas adorablemente dilatadas  como las de un gatito.


Jaejoong lucha un poco contra el reducido espacio que le deja su coche, presionando su cuerpo contra el de Changmin, mientras intenta besarle a lo que el otro  voltea su rostro. Aprovecha los débiles movimientos del menor para quitarle la  camisa y acariciar la parte superior.


— Sólo ibas a llevarme a casa.—  Le recuerda  mientras forcejea el agarre.


— ¡P-pero Hwanmin!


— ¡Es Changmin, joder!   


— ¡Yunmin-yah!


— Te echaría a la calle si no estuvieras tan ebrio—  sisea para después quitar las llaves  de la hendidura y dejarlas debajo del estéreo, salir del auto, rodearlo para sacar de los antebrazos al peso muerto de Jaejoong. Abre la puerta  trasera con dificultad para empujarlo dentro.


— Ni loco entras a casa de mis padres así y menos te dejo conducir. Quédate ahí, hyung escandaloso.


No recibe respuesta, Jaejoong ha caído dormido sobre el asiento.  El menor lo acomoda como puede y lo encierra en el auto, dejando las ventanas lo suficientemente abiertas para  la entrada de algo de oxigeno.


— Aish… Si no me gustaras tanto llamaría a la policía.—  Changmin muerde sus labios. Va a negarlo  si le preguntan, pero está tentado a entrar al auto para dormir junto a él cuando observa  a través de la ventana ese rostro durmiente, los labios entreabiertos y esa forma de acurrucarse contra el respaldo.




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(Por la mañana Changmin se levanta antes que el pelinegro, antes siquiera de que el sol salga. Besa el cabello del idiota de Jaejoong con casi ternura y se apresura a salir del auto sin molestarse en ponerse la camisa de botones que llevaba.)













4 comentarios:

G!G! dijo...

AAwnnn!!
Que lindooo!!
El colmo que Jae no se acuerde!
jajaja!!
Me gustó!!!
:)

Tsuki YJ dijo...

gooshhh no son super adorables y traviesos *-*

kimmy lin dijo...

Mierda ¿Qué hice? Sí, este chico debe ser menor de edad….

teDATWHCFDWUDFSIY7ASGEWFIY67SQytftWYFuusydgyuvgwergfuwedbgvuwgdev

ok, ok, ok...

respira kimmy, respira....

*inhala mucho mucho aire, sus pulmones colapsan y cae muerta sobre el respaldar de su asiento de escritorio*

ok, no. Primero debo comentar propiamente para poder morir sin ningún cargo de conciencia porque este pequeño, este tú ha sido ahh ¿que adjetivo le pongo? me superó, ay no me superó.

Me fangirleo. Me fangirleo mucho evy. Y cada vez que lo hago me siento extraña y sobretodo feliz. Me siento nena. Me siento....me siento y me senté xD Hay determinado topics que como decirlo presionan el botón: LOOSEYOURSHITKIMMYLOOSEYOURSHITNOW y lo has apretado y hasta el fondo.

Es decir, underage? sassyChangmin, (GOD amooo sassychangmin) escuela, yoochun siendo una mala inflouencia para jaejoong desde tiempos inmemorables, parrandas, jodas, alcohol, junsu mintiendole a jae con la receta de su abue para que te crezcan las nalgas, nena me morí con eso, he rodado aquí de norte a sur, de este a oeste, y sobretodo la biblioteca, la escena en la que Changmin le alcanza el libro del estante fue espectacular, osea me venía generando todo tipo de ruiditos ya? pero cuando llegué a esa parte me quedé callada con las uñas en mi boca y la imperiosa necesidad de decirle a alguien ES CHANGMIIIINN ES CHANGMIIIIIN YO LO SÉEEEEE y luego el aroma que creía recordar, y luego god el título es tan preciso, How he dares.

REALLY JJ? HOW DARE YOUUU?

Y luego la verdad de como sucedieron las cosas, no era una camisa extra, era la de changmin, no se que tengo también con que usen la ropa del otro es tan de parejas que me resulta tan inmesurablemente ternucho.

Creo que podría quotar cada palabra, coma y punto que haz usado. Y eso que ni siquiera puedo comentarte bien bien porque sigo fangirleada y soy demasiadas hormonas juntas justo ahorita y siento que te amo mucho, muchiito.

Porque esto va para mí, y es demasiado lindo.

Y muchas gracias, evy. *///*

*la recontra apapacha*

MizoRomi dijo...

A Jaejoong no le creo nadita eso de que lo habían raptado a la fiesta, es como, ¿en serio? ¿EN SERIO? O seas(?), se arregló, se puso bien mononito y lo habían obligado a ir, ajá, y así mismo el debió haber aceptado manejar su propio auto. Ajá, ajá, ajá.

¿Te he dicho que me gusta ese sarcasmo con tonos de ironía al momento de relatar? ¿No? ¿Sí? Bueno, me gusta mucho eso ; ^ ;

Hace mucho, mucho tiempo que no leía que uno de los tenía algún desliz sin acordarse. En realidad, había leído uno en donde amanecían juntos y uno de ellos entraba en pánico, por las cosas que habían sucedido en al noche.

Yo, yo, mi yo completo, se ha ido por completo, completo, completo en el momento en que Changmin le va a dar el beso a Jaejoong. Como éste último queda tan ido y no sabe nada de lo que está pasando. El detalle de que recuerde el perfume, que tenga visiones locas al tenerlo cerca es tan, tan, TAN SDLBGDD.

Pero, pero, pero, pero, pero lo que más me gusta es ese final ta, tan TAN DKJBGSDKJGBH YO TE DIJE QUE ME HIZO MAL ;A; Ayer en la noche lo leí e hiperventilé en mi cama. Me revolqué y quedé dormida como niña buena luego u_u♥.

Y todo lo demás te lo dije cuando me pediste la opinión. Y a Kimmy le gustó y quedó media muerta (por el comentario de arriba), así que tu objetivo fue cumplido ksjfkdjg.

Cuídate mucho, muuuucho, mucho, Evy♥.