viernes, 10 de mayo de 2013

Porfavor


Titulo: Por favor.
Couple: JaeMin.
Extensión: Oneshot.
Resumen: -“¿Debería decirle a alguien donde trabajas, muffin? ¿Cómo reaccionarían?”
Genero: Romance, wtf, intento de humor.







Si de por sí mi cabello siendo  una masa café y  caliente desprendiendo vapor con olor a vainilla es degradante y se convertirá en unos de mis recuerdos más vergonzosos, todos habían escuchado mi grito de niña cuando el capucchino me quemó y ahora me veían con pena  ajena y uno que otro se burla de mí es aún peor.

La chica que lo derramó en mi cabeza está demasiado asustada como para disculparse, solo voltea a todos lados en busca de donde esconderse.
Pudo haber sido pasable, por supuesto, con toda tranquilidad simplemente me hubiese dirigido al baño a limpiarme y regresar con un rostro inexpresivo para seguir tecleando las ordenes de los clientes en la caja.



Si no fuera porque justamente la persona que estaba enfrente de mí pidiendo un brownie, quién pudo apreciar en primera fila todo esto fue Kim Jaejoong.


¿No era ya demasiado que supiera que trabajaba en un café japonés de sanrio con paredes rosas  donde solo trabajaban niñas de secundaria? ¿Era absolutamente necesario que ella viniese, tropezara y me tirará el vaso extra grande en la cara?

“Perdón por esperar” le digo con voz pasiva después de regresar del baño, aún con la pequeña esperanza de que no me reconociera. “¿Podría repetirme su orden?

“Frappé sabor caramelo más dos brownies y ese nuevo muñeco de reno de navidad por favor, Changmin”ah

Diablos, me reconoce con este ridículo atuendo.

Tecléo con los dedos temblorosos y las mejillas  en combustión. Joder, tengo que ofrecerle la puta promoción…tengo que hacerlo o su compra será gratis y no voy  a darle esa satisfacción, no señor. Doy un gran suspiro antes de abrir la boca.

“¿Quieres un muffin happy aniversary ?” me muerdo la lengua para no entremezclar maldiciones en mi pregunta frustrado por mi pronunciación mediocre y aguda.

“¿Son esos con las velitas de confitado con dos “js” y corazones? “  responde seriamente. Asiento con la cabeza mirando las teclas. “ ¡Entonces sí!”

Me inclino un poco hasta llegar  a la vitrina y tomo una cajita, con cuidado meto el muffin, y la cierro casi peleándome con los pequeños pliegues que aseguran el empaque.

“Aquí tienes” agravo mi voz  porque  mi masculinidad esta por los suelos.

Debí haber aceptado el empleo de repartidor de pizzas incluso si la paga y los horarios apestaban, al menos conservaría mi orgullo, no tendría que llevar este estúpido delantal con colores pastel y corazones con monitos  y tendría una motocicleta. Y no creo que alguien como Kim Jaejoong encargue algo con tan alto valor calórico.

“Gracias, Changmini.” me da lo que corresponde y le devuelvo el cambio junto con su ticket cuidando de que nuestros dedos no se toquen. “Te veo más tarde.”

 Ahí va, con  un porte desgarbado y sensual mi compañero de cuarto en la universidad. Confiaba en que por ser un establecimiento  muy alejado del centro de estudios sería imposible que pudiese encontrarme con alguien conocido pero no, y justamente tenía que ser él.

Jaejoong me conoce desde hace ocho meses desde que ingresé a la facultad de medicina. Somos como enemigos a muerte  excepto por la parte del rumor  que dice  está enamorado de mí y por eso siempre esta molestándome.

“No me jodan” les respondí. “Jaejoong ciertamente no es un niño en preescolar. Si molestas a alguien es porque lo odias, punto”

Después había hecho algo así como una señal obscena con mi dedo de en medio  a Yoochun quien se reía a carcajadas,  antes de irme por el pasillo de muy mal humor, porque Jaejoong (otra vez) habia tomado mi libro de anatomía para copiarse la tarea y (otra vez) tendría que ir a clase solo para esperar otro castigo por no llevar lo que había encargado.
Veo como  el pelinegro me saluda con la mano derecha antes de subir a su mitsuoka himiko. Haría lo que fuera por conducirlo alguna vez.  A diferencia de él yo solo tengo una bicicleta.


Prometo comprarme uno apenas tenga licencia de conducir, dinero y quizás hasta que me gradúe….

En este momento estoy odiando tener dieciocho años, no tener beca y que todo lo que gano tiene que ir  para la carrera.  Si tuviera dinero podría irme de esos dormitorios y comprar un departamento, no tendría porque compartir habitación con Jaejoong.

No lo vería todos los días.

No tomaría mis cosas sin permiso, ni me tomaría fotos dormido ni asustaría  a mi hermana al pasarse casi  desnudo cuando ella  va a visitarme. No me haría la vida aún más difícil.


Me  amarro el mandil  de nuevo  y me pongo una gorra con motivos del mismo color, me toca preparar las bebidas, algo que pudo haber sido muy oportuno aproximadamente diez minutos antes.

Después de recibir la orden de un frappé, llevar los ingredientes a la licuadora y prepararlo  rápidamente, mi celular suena en el bolsillo delantero de mi pantalón negro. Es un mensaje.  Entrego la orden para después caminar hasta el baño de nuevo y así poder responderlo.

Pensé que sería de Yunho preguntando  el horario de hoy pero es un número desconocido.  El contenido hace que deje caer el celular y al inclinarme para recogerlo, vuelve a sonar y golpeo mi cabeza contra el lavabo.


A medida  que  leo cada una de las palabras comienzo a temblar de rabia y reprimo un grito de exasperación.


“¿Debería decirle a alguien donde trabajas, muffin? ¿Cómo reaccionarían?”


“Edificio de psicología, estacionamiento. 8:00 pm”

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Si al menos no hubiese entrado al equipo de futbol, si no fuera tres años más joven  que  mis compañeros de clase, si al menos no tuviera una  reputación que mantener, si al menos fuera una piedra en el rio Han… entonces no me importaría si Jaejoong se lo dice a todo el mundo (vaya que conoce a todos en el campus) , entonces no estaría aquí afuera congelándome hasta las orejas esperando a que se dignara a aparecer.

Me recargo en el cofre de uno de los carros con los brazos cruzados, aunque ya anocheció  estoy debajo de un poste de luz así que puede verme fácilmente.

“Eh, Changmin.” Oh, viene caminando.  Lleva mi bufanda y mis botas. Comienzo a hartarme de que use mi ropa y que le quede tan jodidamente bien. “Ya estás aquí.”

“Eso creo” le contesto mordaz.

“Perdón por llegar tarde, estaba ocupado copiando tu informe.” Me sonríe cínicamente. “ ¿Qué iba a decirte…?”

Hay un tic en mi ojo, y mi puño esta rogándome por tocar no delicadamente, g-o l –p- e -a -r, una de esas mejillas tan suaves a la vista.

(¿Suaves?)

“Vas a chantajearme, supongo.”

“Ah, es cierto. Gracias por recordarlo” Lleva la mano hasta el bolsillo de su pantalón mientras que continúa tarareando la cancioncilla de ese comercial de vitamina C. “Estas son las condiciones por mi silencio”

Me pasa una hoja lila doblada en cuatro partes.




1.     Changmin debe probar todo lo que yo cocine
2.      Hará al menos cinco de  siete de mis tareas.
3.       Me ayudará con cálculo avanzado.
4.       Limpiará  mi parte de la habitación.
5.       Saldrá conmigo  seis veces.
6.       Puedo agregar más cosas a la lista si quiero.

“¿Qué es esta mierda?” siseo arrojándolo a sus pies.

“Ehm…¿mis demandas?” la levanta tranquilamente para guardarla de nuevo, luego saca su celular con parsimonia. “Esta es una foto tuya con el cabello empapado y ese lindo delantal con el gorrito de corazones y esta es mi lista de ciento veintitrés contactos, todos pertenecientes a la universidad y aquí esta mi dedo en el botón indicado.” alza las cejas inocentemente.

Sé que su complexión es más pequeña que la mía y podría golpearlo fácilmente para después enterrarlo vivo  en alguna de las zonas verdes del campus. Pero el podría simplemente presionar el botón enviar en un nanosegundo antes  de que si quiera pudiese ponerle una mano encima.

Tengo que admitirlo, estoy atrapado por este chico pálido de labios rojos (juraría que es lipstick.)
No quiero que nadie se entere de esto, sería vergonzoso, perdería el lugar que tanto me costó alcanzar, el respeto…todo.

Respiro profundamente para modular mi voz y evitar soltar la pregunta como un ladrido rabioso:” ¿En otras palabras sería tu sirviente?

“Solo por seis semanas.” me sonríe ladeando la cabeza. ¿Intenta ser lindo? ¿Aplacar mi ira?  Si pudiese tomar su celular y borrar esa foto patearía su casi inexistente trasero hasta desaparecerlo por completo.

“No entiendo el cinco, y definitivamente no estoy de acuerdo con el numero dos.” le digo fríamente.

“Hum… vale.” Canturrea “Me dejas copiar tus tareas…”

“¡Eso ya lo hago!” interrumpo.

“Entonces no hay problema con el dos.” me guiña un ojo.

“¿Y el cinco?”  algo me dice que no debía haber preguntado. Qué me arrepentiré.

“Vas a salir conmigo, como novios por seis semanas.” aclara. “ Después eres libre, y borraré esto.”

“Y cambias de dormitorio y me dejas en paz..” espeto viendo esto como una oportunidad. Ignoraré que dijo la palabra novios, porque sé que solo lo hace para humillarme más.

Él muerde sus labios mientras mira hacia abajo, parece estárselo pensando.

“Trato echo.” me responde. “¿Vamos a tomar algo?”

Niego con la cabeza, mirándolo raro porque definitivamente Kim Jaejoong no es normal.
Me alejo con las manos en metidas en los bolsillos pero no puedo evitar que me alcance.
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Algo que sigo sin entender es el punto  numero cinco. De verdad, es ridícula.
¿Para qué quiere salir conmigo?

 Porque  él es  Jaejoong y siempre hay  miles (sí, juraría que miles) que están dispuestos a pagarle todo lo que quisiera con tal de tener una cita con él.
Si fuese un antisocial como yo en mis tiempos de secundaria, entonces al menos lo entendería.

Además, ¿porque yo? ¿Por qué humillarme así? ¿Por qué molestar al pobre de Changmin?

Por  un instante pienso que quizás es verdad, quizás le guste y lo esta tomando como una oportunidad para conquistarme o alguna estupidez como esa. Pero no. Incluso él tiene novia y es bonita y soy testigo de que los dos se quieren en serio. Así que en efecto, solo quiere burlarse de mí obligándome a salir con él.

Él toma mi mano mientras pienso todo esto con perturbadora seriedad.

Se le ve feliz. Pero por supuesto, copió todas las paginas que llevaba atrasadas del libro de cálculo y su portafolio está lleno de perfectos apuntes (mis apuntes, lo odio, lo odio.) ¿Cómo no mostrar esa sonrisa de satisfacción?

Le hago una cara de repugnancia  y él en respuesta me saca la lengua para después reírse juguetón e intenta darme un beso en la mejilla. 

 Esta torturándome, esta torturándome. 

Mis pómulos enrojecen y siento mi mano atrapada fría y sudorosa.

( Kim Jaejoong, te odio.)
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Toma con sus dos manos la taza de café negro que acaban de llevarle y antes de beber de ella sopla un poco el vapor que desprende pero sonríe divertido porque se ha dado cuenta de que lo  he estado observando desde que llegó.

Jaejoong debería entender también que no  estoy viendo de la misma forma en la que toda la gente lo ve;  admiración, envidia, deseo.

Debería entender el mensaje de mis ojos: “Maldito sinvergüenza, déjame  trabajar en paz.”

“Disculpa…” me llama una de las chicas en la mesa.” ¡Oye! ¡Estas tirándolo todo!

“¿Eh? ¿Qué? ¡Perdón!” No me había dado cuenta de que estaba sirviendo el café  sin detenerme hasta derramarlo también sobre su pastelillo de crema. Esto no me pasa nunca, siempre trabajo eficientemente. Es culpa de Jaejoong que ahora ríe abiertamente mientras cubre su boca con una mano. “Te traeré otro, ¿sí?, lo siento.”

Ella asiente con el entrecejo fruncido.

Recojo el desastre de la taza y el plato hondo mientras me avergüenzo más y más.  Me pregunto porque, maldita sea, siempre soy así de torpe cuando Jaejoong está cerca. Siempre debo estar en una situación vergonzosa, humillante, tonta, cuando nos vemos fuera de clases.

Una de mis jóvenes compañeras me pasa otro pastelillo “ Ésta bien, Changmin oppa, a veces sucede solo ten más cuidado.”

“Vale.” camino hasta la chica sintiendo que miran mi espalda. Cuando le entrego el postre o puedo evitar girar mi cabeza y verle sonriente mientras me toma una foto con su carísimo celular.

Oh, no. No necesitamos más material para extorsionar a Changmin, no puedo creerlo. Me dirijo hasta a él sin decir nada cortés a las clientes como acostumbramos aquí.

“¿Qué crees que haces?” murmuro entre dientes para no alzarle la voz.
“Tenía que tomar esa expresión.” contesta riendo y termina sonriéndome con ternura “ Changmin, sinceramente no sé de qué te avergüenzas. Verte trabajar aquí es la cosa más linda que he visto en mi vida.”

No voy  a golpearlo cuando la gerente está viendo para acá así que respiro profundamente.

“¿Tienes idea de lo mucho que me ha costado llegar hasta dónde estoy? Soy el representante de la clase y asisto a las prácticas con los maestros en el hospital como si fuera un residente y soy  capitán del equipo de futbol, tengo una reputación que mantener.”

“Pero estas en primer año.” Me mira confundido, parece que el sentido del humor se le está yendo.

“Precisamente llegué a todo eso siendo un hoobae y ¿de verdad vas a arruinarlo?” Él se pone de pie como si hubiese escuchado suficiente.

“Mis problemas son precisamente problemas. ¿Realmente crees  que si alguien se entera será si quiera la mitad  de lo que yo tendré que soportar si no me ayudas?”

Hay incómoda sensación de estar cara a cara  mientras las chicas de la mesa continúa a esta nos miran asombradas por el aparente principio de pelea.

“Terminamos de hablar en casa.” siseo.

No entiendo lo que intenta decirme. Doy un suspiro y  me alejo de él.
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El frio pasa a través de mi camisa de manga larga color blanca pero sigo corriendo hasta alcanzar a Junsu para estar disponible cuando me dé el pase y pueda disparar hacia la portería.

Me detengo justo a tiempo derrapando en los tachones. La humedad del pasto moja mis talones y eso se siente demasiado bien para relajarme. Recibo el balón con el pecho, luego lo paso a mis pies y en un movimiento rápido atino a gol.

Junsu se cuelga a mi espalda en un demasiado efusivo abrazo y me grita al oído con su voz demasiado aguda y reconfortante, sonrío sosteniéndolo de los antebrazos hasta que veo a todo el equipo corriendo hacia a mí.

Ganamos el primer partido de la liga. ¿Qué más puedo pedir si estoy tan satisfecho después de todo el duro entrenamiento que tuvimos durante el verano?

Paso un brazo por el hombro de Minho y Taemin para la foto en equipo, respectivamente nos despedimos del oponente porque fue un buen juego.

Doy una mirada rápida a las gradas cuando me quito la camisa sudada . ¿Qué rayos hace Jaejoong ahí sentado entre la novia de Yunho, Ara, y  las otras dos chicas que salen con algunos del equipo?
Aprieto mis labios, dirigiéndole una mirada de advertencia antes de ir a los vestidores.

“Eso fue genial, Changmin. El primer gol de la temporada.” Uno de los chicos me da fuertes palmadas en mi espalda desnuda. 

“Estuvo bien.” respondo humildemente.

“¿Cómo puedes hacer tantas cosas?” me sonrié otro. “Debe ser genial ser tú.  Nunca creí que podría admirar a un dongsaeng.”

“Es el chico más genial de la universidad .” asegura el anterior.

Desvió la mirada. Si supieran.

Después de cambiarnos y de que me mojaran con el agua de todos sus termos, como es tradición hacerlo con el capitán cada vez que ganamos un partido. Yunho hyung me ha prestado una sudadera que me queda relativamente grande.  Camino de regreso a mi dormitorio silbando  el soundtrack de Rocky  Balboa. ¿Qué? Estoy feliz.

Al abrirla puerta me encuentro  presenciando una acalorada discusión entre una pareja de novios.

“Sabes que me necesitas, Jae.” Es su novia, obviamente. Casi tan alta como él, una quijada bonita y firme con pómulos altos y ojos hermosos. Su cabello está recogido en una cola de caballo alta. 

Pero tiene los ojos rojos como si estuviera conteniendo las lágrimas y se  abraza a si misma mientras espera las siguientes palabras del  castaño que está sentado en mi cama.

“Desde el principio sabias lo que era.” susurra. “¿Por qué te pones así? ¿No te lo dije claramente desde que comenzamos a salir?”

“Sí pero creí que yo…”

“¿Qué podrías “curarme”  o aclarar mi cabeza? ¿Eso te dijo mamá? ¿De verdad cree qué esto se me va a pasar?”  Le interrumpe. No está enojado, su rostro luce decaído y parece que no le importa si quiera que este escuchando la conversación.

Su novia (¿O ex novia? Porque  parece que están terminando, qué incomodo, uy…) me mira con desdén.

“¿Así que él?” le pregunta aún más enojada. ¿Qué? ¿Yo qué?

Jae da un largo suspiro antes de susurrar a algo que supongo es un sí para después esconder su rostro entre sus manos como si quisiera estar en otro lugar.
No es el único.

“Jihyo, sabes qué sería así sólo era para  que me dejaran en paz mientras ahorro lo suficiente.”

“Olvídalo, Jaejoong.” le dice. “No voy a permitirlo, no gasté tanto tiempo en ti como para rendirme ahora.”

Después de eso se va, no sin antes pasar por un lado mío golpeándome  con su hombro. Todo queda en silencio después de ese portazo. Jaejoong se irá también pero no lo permito tomándolo del brazo.
“¿Qué fue eso?” Le pregunto. Él también tiene los ojos rojos cuando voltea a verme. Luce atormentado. Aflojo mi agarre. “¿Estás bien?”

Deja escapar una risa sarcástica y después mira hacia abajo, lleva una sonrisa falsa en sus labios “Changmin… tienes que  ayudarme.”
“¿Con qué?”

“Con la cinco.”

“¿Salir contigo seis veces? ¿Te refieres a que …?” Genial, es la que menos quería hacer.

“Sí. Mañana.”

“¿Tan pronto? ¿Por qué?

“Mañana, a las siete en el club.”
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“Esto es incomodo, Jaejoong” logro articular con la voz temblorosa. El castaño pasa sus brazos por mi cintura apretando ligueramente. Nuestros torsos desnudos se tocan gracias a los trajes de baño que llevamos puestos.

Estamos en una especie de  gimnasio con piscina climatizada. Es un club, de membrecía, esas donde solos los ricos pueden pagar mensualmente. Algo así como dos años de mi salario.

“Esa que está ahí es mi madre.” Me dice al oído. Los bellos de mi nuca se erizan y siento una presión en mi vientre. ¿Qué rayos? ¿Desde cuándo soy tan sensible? “Esta volteando para acá.”
Suspira hondo, puedo notar su nerviosismo. “Ahora, tienes que besarme.”

Ah, creí qué habia dicho que lo besara.

Oh, sí lo dijo. 

Su rostro se acerca al mío.

Puedo ver las gotas de agua  que hacen brillar sus pestañas negras cuando cierra los ojos.  Es una sensación esponjosa, cálida y húmeda cuando junta nuestros labios y comienza a mover los suyos.  La presión en mi vientre aumenta cuando junta nuestras caderas y lleva una mano a mi nuca donde acaricia la parte de atrás de mis oídos.

¿Qué rayos está sucediendo?

Creí que sería asqueroso besar a un hombre. Realmente.  Es. Agradable.
Es…es...

Como si sintiera que yo también debo hacer algo, tengo que corresponderle y depositar mis manos en sus caderas donde puedo sentir claramente el pequeño huesillo gracias a la delgada tela mojada. Mi  respiración comienza a agitarse pero segundos después el termina el contacto.
Esconde su rostro en mi cuello.

“¿Qué está haciendo?...”

Siento que hago un esfuerzo sobre humano para poder  pronunciar una frase:” E-está hablando por teléfono  con alguien, está  enojada.”

“Perfecto. Debe ser mi padre.” da un suspiro de alivio, el aliento da en mi pecho y hay un escalofrío por toda mi espina dorsal.

No creo que deba decirle que ese ha sido mi primer beso y que es la primera vez en la que  alguien me toca así.

“Quiero irme.” me pide y no puedo estar más de acuerdo.



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Así que aquí estoy con la cara enterrada en la almohada intentando respirar a travez de la tela a la vez en que intento suicidarme.

Ha pasado una semana.

Jaejoong entra con una enorme sonrisa en su rostro.

“Muy bien. Finalmente mis padres me han desconocido como su hijo.”
“¿Eso es bueno?” pregunto con la voz baja.

“Acabo de darme de baja en la universidad. Adiós medicina.”

“¿Cómo?” Me reincorporo. “¿Te vas?”

“Tú sabes que no es lo mío.” a pesar de todo, la sonrisa no llega a sus ojos. No hay ese brillo.  Viene a sentarse a mi lado. “Te extrañaré, Changmin. La verdad creí que necesitaría insistir como seis veces para que reconociera mi homosexualidad como algo permanente  pero con ese beso ha sido suficiente. Muchas gracias, serías un buen actor.”

Actué, si claro, por supuesto. Se presenta un incomodo silencio. 

¿Por qué me siento tan extraño?

“Así que por eso copiabas mis trabajos, no querías esforzarte en algo que no quieres hacer.”

“Algo así.” Me revuelve el cabello. “Sin embargo, si no hubiese estado estudiando música pudiese haber tenido un mejor desempeño.”

¿Ese era el porqué no tenía  buenas calificaciones? ¿En verdad estudiaba otra cosa mientras estaba en una de las carreras más difíciles como medicina? Qué tipo tan extraño y con agallas, debo admitirlo.

“Me voy pasado mañana. Cumpliré mi parte de dejarte en paz.” me guiña un ojo.

No es necesario que se vaya realmente. Los dormitorios son para universitarios de cualquier carrera, están en el centro de la cuidad pero precisamente yo se lo pedí. Pero no soy capaz de decirle que se quede. Para empezar ¿Por qué lo haría?

Estos últimos días me dí cuenta de que él  no era tan molesto y presumido como creía. En realidad es un buen chico, aunque algo exótico. 

Ya no ha molestado como antes.

“¿Por qué me tratabas así?” le pregunto.

“¿Siendo insoportable?”  sonríe como si recordara algo.

“Sí, esa es la palabra.”

El pone una mano en mi muslo para acercarse y darme un rápido y superficial beso en los labios. Apenas lo sentí. Sin poder evitarlo abro demasiado los ojos, sin palabras.

“Así soy  cuando me gusta alguien.” me da una gran sonrisa apenada mientras se cubre la boca con el dorso de su mano.

Ese gesto ha sido lindo,  pienso observando mis rodillas cuando él retira su mano y se aleja.

“Tengo que arreglar unas cosas con mis maestros.” me dice para después ponerse su saco, tomar su mochila junto a su carpeta y salir por la puerta.

No sé si he entendido bien.

Pero creo que me dijo que le gustaba. Regreso mi cara a la almohada para un segundo intento



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Ha pasado un mes.

Un aburrido, lento y pretencioso mes donde no puedo sacarme a mi ex compañero de dormitorio  de la cabeza.

Cuando intenté llamar a su celular la línea estaba suspendida, por lo que fue verdad el que sus padres lo desheredaron.  Deseé poder  verlos a la cara y decirles un par de cosas muy irrespetuosas.

Lanzo la pequeña pelota anti estrés  a la pared de la cama donde dormía Jaejoong. Todo es tan aburrido.  Voy del estúpido trabajo a clases y los partidos no son muy frecuentes como para poder distraerme. He terminado todos los deberes que tiene el representante.

 Extraño esconder mis apuntes para que no los tome (raro pero así es) , pelear con él y esas batallas verbales que justo ahora me voy dando cuenta de que eran divertidas.  Los sábados por la noche donde él rentaba alguna película y me obligaba a verla con él no suenan tan mal ahora.
Quizas a mí también me gustaba un poco aquel chico.

¿Debería admitir que deseo besar sus labios otra vez como en ese club?

¿Pero cómo voy a encontrarlo ahora?  Lo último que supe fue que estaba en una  de las escuelas más grandes de música de Seoul.

Es el viernes más aburrido que he tenido en mi vida.
Lo extraño.

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¿Lentes de sol? Listo. ¿Gorra de beisbol? Listo.
¿Pasamontañas? Bueno, no debo exagerar tanto  cuando evito que me reconozcan al entrar a el edifico del café donde trabajo, no.

Estaciono mi bicicleta en el callejón y la encadeno a  la llave del agua para después entrar por la parte de atrás.
Bien.
¿Quién es el rubio que está de espaldas  atendiendo una mesa  mientras usa   el delantal que compré porque exigí jamás volver a usar el mismo que el de mis compañeras?
Me pongo el polo azul del uniforme  para salir  a la cocina y cuando me dan las bebidas frías que debo preparar él se acerca con una sonrisa entregándome otro papel.

“Hey ¿Cómo has estado, Changmin?” Jaejoong me sonríe a la vez en que se muerde el labio inferior.

Correspondo aquella sonrisa qué, es cierto, joder, eché de menos.

“Bien.” Debí suponer que no solo venía aquí para verme.

“¿Te gusta este lugar, no?”

“Pues sí.” Toma los postres que le doy más el vaso desechable  que lleva la imagen de la simpática hojita verde. Antes de irse saca  de  mi delantal negro un   ridículo papelito lila de post-it  muy arrugado y me lo da.

Lo desdoblo  para leer reprimiendo  una risita.

“Cambié de opinión.  Aún conservo la foto, muffin.”

Entiendo el mensaje de extorsión pero aún así no creo que seis citas sean suficientes para mí.
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Estaba revisando el celular de Jaejoong (¿Qué?) masticando mi paleta de manzana verde cuando dejé de sentirme un acosador por estar checando sus cosas porque el precisamente tiene una carpeta para mi solito  de fotos.

Siento deseos de sonreír como un idiota y de golpearle cuando salga del baño ya que este  celular es un peligro para mí.  Son fotografías vergonzosas.

En una foto estoy dormido babeando mi almohada. En otra… ¿de verdad la tomó? Simplemente  en ella me veo comiendo sushi sentado en el piso  mientras hojeo algunos libros, probablemente estudiando, tengo restos de arroz por toda la cara.  Después  hay fotos donde atiendo a los clientes   con el mandil que gracias al cielo pude dejar de usar.

Quizás no fue buena idea el que regresara a vivir conmigo

5 comentarios:

kimlizzie dijo...

♥ jajaja hay.min como si no te hubiese gustado el acoso de jae jejjeje que mal ppr lo padres que no aceptan a sus hijos tal como son. Jajaja jae tan inteligente con el chantaje jejejje hay el minjae me matara un dia de amor gracias por compartirnos este hermoso shot ♥ nos leemos en otra bye bye

Emerald dijo...

Siempre hay un telefono con fotos comprometedoras cuando se trata de Jaejoong XD. Pobre Changmin (creo que ya lo habia dicho, pero me encanta que Jaejoong le haga bullying a Changmin)

Kim Yoobin dijo...

Kim <3 Ahí estas~
gracias por leer <3

Kim Yoobin dijo...

Necesito espiar ese telefono 1313
También a mí, de verdad.
Gracias por leer yoh

Carmen dijo...

Por que nunca lei este shot??? Me gusto mucho, fue muy tierno. Mil gracias :D