domingo, 19 de mayo de 2013

El comienzo de todo

Título: El comienzo de todo.
Clasificación: M
Géneros: AU, Fluff
Parejas: MinJae.
Resumen:  En el segundo piso.
Nota: Bien, este fic es escrito por Romi, pero regalado a mí (osea alias Evy(wtf))  así que es mío no lo toquen, pero estoy compartiéndolo y no lo dejé encerrado en el grupo -aplausos(?)-. Enjoy and comment  juseyo, 






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Changmin no podía pedir una situación más ideal. Tenía a ese ser que por tanto había anhelado debajo de él, a su merced, recorriéndolo como si le perteneciera y es que ya lo sentía de tal manera.


—Chang…Changmin.


El menor de ambos estaba en las nubes: Jaejoong estaba jadeando su nombre como si no hubiera mañana, como si nadie más pudiera darle placer en ese instante. No se alejaba de la realidad.


Estaban encerrados en una habitación, el seguro estaba puesto y, ellos encontrándose en la segunda planta, se estaba armando una de las fiestas más grandes de la universidad en la primera. Era la oportunidad perfecta para ambos.


—Hy… hyung...


—Mi... Ah, mi nombre, Changmin.


Las manos del menor recorrían la piel contraria como si se tratara del tesoro más preciado entre sus manos. Jaejoong jadeaba a cada toque, a cada roce que las falanges de Changmin hacían en su piel bajo la remera que estaba utilizando. Era una sensación exquisita, una de la cual jamás le gustaría escapar.


Sus cuerpos estaban sudados y todavía llevaban la mitad de la ropa encima, con solo las chaquetas, polerones y chalecos desparramados en algún lugar de la habitación. La ropa actual estaba estorbando, había que quitarla, pensaban ambos a la vez.


—Jaejoong.


Claro, sin cortes y casi en un gruñido, Changmin había dejado escapar el nombre de su hyung. Su garganta ardía y es que quería dejar escapar un par de sonidos más. Pero su pensamiento, su línea fue interrumpida en el preciso momento en que Jaejoong volvió a jadear bajo su cuerpo. Si no supiera del cariño que el mayor conservaba por la ropa, el menor se la hubiese arrancado sin compasión alguna en un arranque por sentirlo más cerca.


Jaejoong estaba tan excitado por la situación que, antes de que se diera cuenta, ya estaba moviendo su cadera hacia la contraria, formando una ficción cruel que a cada segundo les hacía gemir y jadear como si no supieran qué más hacer.


—Eres lento.


—Te callas o te dejo solo con tu amiguito extra y sin ningún tipo de ayuda.


Lo que Changmin había articulado en última instancia no había sido una amenaza, sino más bien una advertencia. Una advertencia que logró que Jaejoong riera apenas. ¿Era en serio? ¿Aún en esas situaciones seguirían con ese trato tan particular de no dar el brazo a torcer? Al parecer sí.


En un nuevo movimiento, Jaejoong se había vuelto a mover y su diestra había viajado hasta el cuello de Changmin con intenciones obvias de acercarlo a su boca. El menor lo notó y, haciendo todo el esfuerzo posible, trató de mantenerse en su lugar, pero sólo trató. Jaejoong había vuelto a jadear y Changmin no pudo contra tal estimulo. ¿Era a propósito? La sonrisa que el menor logró percibir en su hyung le afirmó que sí, lo hacía con su segunda. Pero Changmin no iba a dejar que el juego continuara por un solo lado.


Antes siquiera de que Jaejoong pudiera hacer una nueva jugada, Changmin había cambiado los planes a unos que iban más de su parte. Las manos de Changmin, ambas, se habían ido directo al borde del pantalón de Jaejoong, ese pantalón que estaba estorbando y que el mayor había tratado de sacar tantas veces con su mano, pero que Changmin había impedido en un acto de tortura. Grave error. Ahora, para Changmin tratar de dejar libre ese bendito broche estaba siendo una verdadera tortura. Pero no fue mucho más el tiempo que el menor batalló con el broche, pues había logrado su objetivo: había desabrochado el pantalón.


La diestra del mayor, esa mano que aún estaba en el cuello del menor, proporcionando unas caricias con solo la yema de sus dedos, era nada en comparación al recorrido cruel y con intenciones obvias de la siniestra. Había bajado del hombro, recorriendo espalda y brazos con lentitud hasta llegar a la cintura, lugar donde se escabulló bajo la remera. Quería sacarla y Changmin eso lo notó. Fue por eso, y por una necesidad más propia, que Changmin tuvo que dejar el pantalón del mayor a medio camino de ser retirado por completo. El menor, con ambas piernas a los costados de las caderas de Jaejoong, se había sentado casi en la entrepierna contraria. Pero habían sido segundos, segundos en los cuales Changmin se deshizo de su camiseta y Jaejoong se había tentado en mover, en comenzar un vaivén por sobre la ropa que aún estaban utilizando. Sin embargo se contuvo ante la vista que estaba frente a sí. Sus manos, completamente ansiosas, pasearon por toda la nueva piel que estaba siendo expuesta. Gustaba del contraste de sus pieles: la suya más clara que la ajena. Sus uñas se enterraron en los músculos de los brazos y Changmin no hizo nada para detenerlo. Y así mismo, se enterraron en la piel del pecho, de la cintura, de los costados bajo los brazos: para Jaejoong no había sensación mejor que sentir la piel de Changmin así bajo sus manos, a su merced.


Pero Changmin se estaba cansando de solo eso. Había esperado mucho tiempo como para solo estar a jadeos y toques a lo loco. Quería más y sabía que su hyung estaba en la misma situación, el miembro ajeno que sentía palpitante bajo de él era una clara prueba de ello y la cara de excitación del mayor sólo terminaba por reafirmarle sus sospechas (sí es que se podían llamar de tal forma).


— Hyung, tu camiseta… me está molestando. —Y Jaejoong en respuesta sólo pudo jadear y para Changmin eso fue suficiente. Acto seguido sus manos ya estaban tratando de retirarla.


El pantalón del mayor fue sacado por completo y el del menor no tardó en seguirle el camino. La ropa interior les hizo el peso a ambos en el momento en que el mayor había comenzado a bajar sus manos por la espalda contraria y el borde del bóxer le dio la bienvenido. Un gruñido había dejado escapar y Changmin tuvo que dejar su nueva tarea a medias. Jaejoong seguía casi igual a un niño aún en tal situación. Con la ayuda solo de sus manos, Changmin se había deshecho de la única pieza de ropa que traía encima. Jaejoong por su parte, no tardó en seguirle.


— Eres un caprichoso, Jaejoong, un verdadero caprichoso.


El mayor rió, pero fue una carcajada que murió cuando la siniestra de Changmin había tocado ese punto sensible que estaba proclamando atención desde hace bastante tiempo. Changmin sonrió con satisfacción. Sus falanges habían llegado a la hombría del mayor, lugar donde tocó en una caricia lenta, torturante, que provocaba que el de mayor edad estrujara la ropa de la cama entre sus manos. Changmin no tenía intenciones de hacer el cometido distinto, disfrutaba de ver a Jaejoong desesperado. Era excitante.


Un nuevo movimiento de caderas por parte de Jaejoong y Changmin decidió que era bastante de tortura… Mentira, quería continuar, pero el tiempo se estaba haciendo corto. Ya tendría otra oportunidad.


La ropa era cosa de olvido, ya no estaba, ya no estorbaba y para Changmin eso no podía ser mejor. Sus caricias en la hombría de su hyung no cesaban y este último tampoco hacia ademanes para que se detuviera. Jaejoong estaba disfrutando más de lo que creyó que Changmin le haría disfrutar y eso, eso que era solo la mano del menor la que actuaba. Sus ojos se pusieron en blanco cuando imagino que Changmin le trataba con otro lugar de su cuerpo. Tal acto no pasó desapercibido por el menor. ¿Y si era gentil solo por esa vez? Después de todo, parte de él quería probar a Jaejoong por completo.


Changmin se volvió a inclinar, acercó su rostro al de Jaejoong y en la barbilla de éste dejó un beso. Jaejoong se sentía inconforme: gruñó. Changmin volvió a reír y como si quisiera que el mayor no volviera a emitir sonido alguno, llegó hasta sus labios, con los cuales jugó y manejó a su verdadero antojo. Succionó, mordió y lamió como se le vino en gana. Jaejoong por su parte enredó sus falanges en los cabellos de Changmin. Jaló de ellos tantas veces creyó suficiente para ir a la par con su afán por el contacto entre sus bocas.


Con la respiración entrecortada, con ganas nulas de separarse, Changmin con su boca bajó hasta el cuello del mayor, lamió y succionó, una vez más, la clavícula del mismo, mientras que éste hacia el agarre más fuerte, ese de sus dedos. Changmin estaba satisfecho. Más que satisfecho. Continuó bajando con una lentitud y una rapidez que hacía que Jaejoong se desesperara.


Bajó como dueño de todo, saboreando cada centímetro de piel completamente expuesta para que su boca la recorriera a libertad. Jaejoong era todo suyo. Sus falanges diestros ayudaban en la tarea de recorrer. Los mismos se detuvieron en uno de los pezones del mayor, pero no hizo nada con él: una leve caricia con la yema y el jugueteo había finalizado.


Jaejoong jadeaba como si no hubiera mañana: se sentía como una verdadera colegiala, una virgen a la que le estaban quitando toda su inocencia. Y Jaejoong no tenía lo uno ni lo otro, por eso no se explicaba el estar de esa forma, antes siquiera de que le hicieran algo más.


Los pensamientos del mayor se interrumpían cada que Changmin iba descendiendo por su cuerpo, cada que la lengua de Changmin se dedicaba a formar figuras en la tierna piel de su vientre. Sus caderas, inquietas como ellas solas, se movían cada vez con más afán, chocaban con el aire y, el mismo movimiento, hacía que su hombría rozara con más crueldad en la mano del menor. Quería más contacto y Changmin se lo estaba privando.


Con la sonrisa plantada en su rostro, con ayuda de su lengua y boca, Changmin llegó a la pelvis de Jaejoong y éste adelantando el momento, mordió sus labios en un intento de acallar ese gemido que le quemaba la garganta. Ya llegaría su turno. Changmin, por otro lado, solo hizo más amplia su sonrisa: lo tenía como quería.


—Hyung, ¿está bien si...?


—No me importa si está bien o no, Changmin, solo hazlo de una puta vez.


El menor no lo necesitaba, no quería permiso, lo iba a hacer de todas formas, sin embargo tan pronto el mayor terminó de hablar, Changmin, con nada de cautela acercó su boca a la hombría del mayor. Un nuevo movimiento de caderas por parte de éste y Changmin había levantado la vista.


—Solo si te quedas quieto continuo.


—No me pidas imposibles.


—Entonces ya acabó. —El menor hizo el ademán de levantarse, pero Jaejoong lo detuvo.


—Está bien, haré lo posible.


—Es bueno dialogar contigo, hyung.


Las palabras sobraron, eran innecesarias. No servían, solo atrasarían más el momento, ese momento que estaban esperando hace tanto tiempo.


Changmin volvió su vista al miembro del mayor. Su lengua pasó de forma inconsciente por su labios y a Jaejoong le dieron ganas de morderlos, porque sí, el mayor estaba apoyado con sus codos para mirar la tarea que llevaría a cabo el menor. Changmin volvió a sonreír y esta vez fue su lengua la encargada en tocar la punta de la piel que estaba entre sus manos. La fuerza de los brazos de Jaejoong desapareció y se dejó caer por completo en la cama. Un nuevo jadeo, Changmin se dijo que iba por buen camino y continuó.


La diestra de Changmin se ubicaba en la base del miembro ajeno, y su lengua no dejaba de dar toques leves en la punta del mismo. Su misma mano comenzó con un vaivén lento, uno que provocó que las piernas de Jaejoong se tensaran y que el sudor fuera algo ya normal entre sus cuerpos. Changmin no se inmutó y continuó con su tarea. Rodeó con sus labios el sexo de Jaejoong. Uno, dos, tres segundos (en los cuales su lengua no dejó de jugar) había sido suficiente para que Changmin sintiera una pequeña desesperación por tener ese sexo completo en su cavidad bucal. Volvió a relamer sus labios, el vaivén de su diestra terminó y con ayuda de la misma, desde la base, Changmin volvió a introducir la hombría del mayor en su boca. Su diestra y siniestra se apoyaron en la pelvis de su hyung, mientras que con su boca marcaba un nuevo vaivén. Rápido, lento; arriba, abajo. Su siniestra servía de ayuda cuando la respiración le hacía falta; sujetaba unos segundos y a los siguientes ya tenía una vez más el miembro ajeno en su boca. Su saliva le hacía brillar y una extraña sensación de satisfacción le invadió. Lo sentía palpitar como si de pronto el corazón estuviera en tal punto, pero era un detalle, un detalle que Changmin no tardó en hacerlo público.


—Hyung, aun no, tienes que aguantar un poco más. —Jaejoong apenas asintió.


No era primera vez que le hacían sexo oral, pero si era la primera en que le hacían prácticamente nada y ya quería correrse.


Changmin apegó su cuerpo al contrario tras subir. Su vientre rozó el contrario a medida que ascendía. Eran caricias crueles, era un roce de pieles en sudor que no dejaban de ser torturantes para ambos. Una sensación extraña a cada centímetro de recorrido. Así cómo había bajado, con ayuda de su boca y su lengua, Changmin estaba subiendo. Jaejoong no paraba de jadear. Eran sonidos roncos y poco concisos, nacían desde lo más profundo de su garganta y morían en sus dientes al morder sus labios. Sus ojos cerrados con fuerza, sus labios rojos de tanto morder y sus manos selladas en la ropa de la cama. Realmente se sentía como una colegiala.


Changmin seguía recorriendo hasta que llegó a las clavículas de su hyung. Su lengua pasó por ellas, las recorrió como propias y siguió su camino. Por el costado derecho del cuello continuó subiendo, succionó un par de veces con intenciones de dejar marcas visibles. No sólo succionó sino que también mordió, mordió y lamió como se le vino gana, con una sonrisa socarrona, una sonrisa que para Jaejoong no estaba pasando desapercibida, sin embargo no estaba en condiciones de decir algo al respecto. ¿El derecho? Era nulo.


Aún en su tarea de ascender, Changmin se fue acomodando entremedio de las piernas de Jaejoong, hizo que se abrieran para que el menor se pudiera ubicar de forma correcta. Las manos de Changmin acariciaban la tierna piel de los muslos de Jaejoong con delicadeza, con un cariño tan extraordinario que ni siquiera él mismo podía reconocer esas eran sus manos.


La boca de Changmin llegó hasta la mejilla del mayor y formando un nuevo camino de besos cortos se acercó hasta la boca del mismo. Atrapó los labios ajenos entre los propios de tal forma que dejaba ver su necesidad por tenerlos capturados así. Porque sí, Changmin había creado una pequeña dependencia a los rosados y gruesos labios de su hyung. Quería morderlos, lamerlos, tirarlos con sus dientes... Quería hacer tantas cosas con ellos que ninguna quedó a medio camino a que se llevaran a cabo. Changmin jaló y mordió con sus dientes el labio inferior del mayor, no sin antes lamer ambos con su lengua. Quien no lo conociera diría que era una locura, pero quien sí lo hacía sabía a ciencia cierta que Changmin estaba marcando todo como suyo y eso, precisamente eso, Jaejoong lo sabía más que nadie.


Con manos libres para realizar las acciones que quisieran era como estaban las de Changmin. La diestra no tardó en bajar, una vez más, en caricia por el costado izquierdo de Jaejoong. Recorrió con la yema de sus falanges índice y corazón. Cada centímetro de piel Jaejoong la sentía estremecerse, era demasiado para sí mismo. El enlace de sus bocas no se detenía, el sonido que hacían las mismas al alejarse por segundos era un estímulo para ambos. Ambos querían más y no hallaban el momento justo para continuar. 


Jaejoong, muy a su pesar, tuvo que hacerse de su fuerza de voluntad para romper el beso. Maldijo en su mente y tan pronto terminó, con sus manos, hizo que la distancia entre su boca y el oído del menor fuera nulo. 


—Sólo hazlo, ¿quieres? Ya es mucho esperar. 


Changmin no necesitó más. Una nueva sonrisa se apoderó de sus labios y fue el pie para continuar. Su diestra, esa que se había detenido en el momento en que el mayor susurró en su oído, prosiguió con su camino. De la misma forma, con índice y corazón acarició el muslo de Jaejoong, de arriba, abajo, por fuera, por la mejilla interna y Changmin se había hecho camino por ella. Se incorporó un poco, dejando de apoyo sus rodillas y separando en el acto más las piernas de Jaejoong. ¿Necesitaba decir para qué? Era innecesario, las acciones eran suficientes, más que las palabras que podrían llegar a decir. 


— ¿Tienes…? —Changmin, con cautela, se aventuró a preguntar. 


—No es necesario, eso lo sabes. —Casi con pesar Jaejoong había tenido que responder. 


Ninguno, dentro de los segundos siguientes, se aventuró a hablar, ¿para qué? Estaba de más. 


Changmin, así mismo como había preguntado, deslizó su índice por la mejilla interna de la pierna de Jaejoong. Casi con miedo, como un verdadero inexperto, el menor llegó a tantear la entrada del mayor. ¿En serio se había imaginado así antes? El solo roce que había realizado le había hecho sentir más sensaciones volcánicas que todas esas veces que lo imaginó. Se recriminó si pensaba que sería así de pobre, como su imaginación se lo pintaba. 


Hizo un poco de presión en el lugar y un nuevo gruñido por parte de su hyung le indicó que no estaba en el lugar incorrecto. 


—Mírame, hyung… 


No sabía ni para qué lo decía si ya las orbes oscuras de Jaejoong estaban en las suyas cafés. Sonrió de medio lado y volviendo a juntar sus bocas de forma menos brusca, Changmin con su índice terminó de presionar lo necesario. La no estrecha entrada del mayor le dio la bienvenida y un nuevo jadeo ahogado en su boca por parte del mismo era suficiente para querer continuar. Un segundo dígito no tardó en hacerse partícipe, ese con el cual antes había dado leves caricias. Ambos ya dentro emprendieron la tarea de acostumbrar la entrada a lo que vendría luego; movimientos circulares, entrando y saliendo. Con un apretón de parte del mayor en su hombro izquierdo, Changmin estaba a punto de dar por finalizada la tarea de sus dígitos… Por un momento se preguntó si estaba bien, pero al buscar la mirada de su hyung y encontrarlo con una sonrisa amplia, con la respiración entrecortada y con ojos pequeños por placer, la pregunta desapareció y la respuesta era un rotundo sí. 


—Tú lo sabes, Changmin, lo sabes mejor que nadie. 


Changmin asintió y retiró sus dígitos de la entrada del mayor. Tomó con su siniestra la cadera del mismo y se volvió a acomodar entre sus piernas. Con su diestra tomó su propio miembro y tras darse propios estímulos, Changmin se permitió llegar a la entrada del más bajo. Con cuidado, más del que se suponía debió haber tenido, se abrió camino. Jaejoong enterró sus manos en sus brazos y el menor por su parte, con la siniestra, afirmó más la cadera que tenía entre sus manos. Quiso reír, quiso gritar, pero debía controlarse. 


Los cinco segundos que Changmin se demoró en comenzar un vaivén los había aprovechado para acomodar su boca en la curvatura del cuello de su acompañante. El calor le envolvía y tenía unas ganas incontrolables de comenzar a moverse, pero necesitaba tiempo para decirse a sí mismo que todo estaba pasando y que no era producto de su imaginación; que Jaejoong le estaba incitando a moverse por un movimiento de caderas y que no era su imaginación, y que el pronto correspondió a la acción y tampoco era parte de su imaginación. 


Fue un comienzo lento, torturante, uno donde Jaejoong repitió tres veces el nombre del menor entre jadeos. Fue un comienzo que tardó en dar pie al desarrollo, ese que fue rápido y desenfrenado, ese donde Changmin apoyó sus ambas manos en la pequeña cintura de su compañero, ese donde a Jaejoong no se le entendía nada de lo que estaba diciendo. Fue un desarrollo donde sus pieles formaban un solo sonido al choque, donde los jadeos de Changmin y Jaejoong se volvían uno solo. Un desarrollo en que el mayor sintió, una vez más, la piel de Changmin bajo sus uñas con intenciones nulas de ser gentil. Se besaron un par de veces, pero era inútil: el contacto era casi nulo. La respiración les hacía falta y tenían que pronto separarse. Les frustraba, gruñían. Las embestidas no eran gentiles, eran brutas, eran necesitadas. Jaejoong movía sus caderas y Changmin no tardaba en dar una estocada más brusca que la anterior. Eran rápidas, con afán, ímpetu. Era como si de pronto dejaran salir algo que esperaban hace mucho tiempo, como si lo necesitaran más que a todo. La hombría de Jaejoong no necesitaba de atención, ¿para qué? Estaba siendo bien estimulada a cada roce que hacía su vientre con ella y el mismo roce que hacía el contrario con ella. Era doble placer, eran dobles sensaciones. Era doble de todo. 


El final se estaba acercando y ninguno de los dos tenía intenciones de detenerse. No querían, no se les apetecía. Changmin sentía su sexo a no dar más, sentía ese extraño calor familiar que se hacía presente en su bajo vientre cada vez que iba a terminar y lo iba a hacer, pero no solo. Con su diestra tomó el miembro del mayor, una vez más, entre sus manos. Los movimientos en él eran tan rápidos como las últimas embestidas que estaba dando. Jaejoong seguía jadeando y articulando de forma poco clara el nombre de Changmin. Con su boca trató muchas veces de llegar a la del menor, pero sólo eran intentos nulos: sus jadeos le hacían alejarse y el placer también. Su cabeza se estiraba hacia atrás en un intento de tranquilizarse, pero era un intento fallido. La estimulación en su hombría no le ayudaba. El mismo calor de instaló en su bajo vientre y rodeando el cuello del menor con sus brazos, Jaejoong volvió a susurrar: 


—N-no… no creo pueda más, Chang…min… 


—Lo sé… 


Changmin no dijo más y dejando todo su peso en su compañero hizo que la espalda de éste se recargara por completo en la cama. Contadas fueron las embestidas siguientes antes de que el mayor se corriera entre los cuerpos de ambos y dejara ir un gemido fuerte y claro, más claro que todos los anteriores. Changmin no pudo más, ese pequeño acto de Jaejoong había sido suficiente estímulo para que él también terminara. Dos embestidas continuas y rápidas habían sido suficientes. Había llegado al fin, demasiado rápido si le preguntaban a cada uno. 


Sus respiraciones entrecortadas, sus risas casi inexistentes y sus miradas se habían vuelto a juntar después de minutos en que no se había vuelto a mirar de forma directa. 


Jaejoong quería hablar, pero Changmin lo acalló con un nuevo beso, uno tranquilo y nada fogoso a comparación a los de minutos anteriores. 


Changmin sabía que nada tendría comparación a lo que había pasado y eso, de cierta forma, le hacía sentir un tanto desdichado, pero no era el momento. Quería disfrutar. Y así mismo, cual niño pequeño, aún en el interior del mayor, se abrazó a éste por la cintura y cayó a su costado. Jaejoong volteó lo suficiente para que la unión no se rompiera aún. 


—Changmin…


—Hyung, en serio no quiero hablar ahora, no sé si lo habías notado. 


Jaejoong se permitió reír con levedad. Fue sólo un poco, pero lo necesitaba para despejar su mente, esa que estaba hecha un verdadero lío. 


—Es que tengo que decir algo, Changmin-ah~ —Changmin le miró alzando una ceja, la diestra par ser más específico, en son de pregunta ante el tono tan cantadito que había utilizado el mayor para hablarle.


— ¿Qué es? 


—Te quiero… Te quiero mucho, mucho, Changmin. Mucho, mucho a decir verdad. 


Era sincero. Era un te quiero sincero, uno que Jaejoong no dejaba salir muy a menudo, uno que era mucho más significado que los te amo que dejaba salir al primer desconocido que pasara por delante sólo para tener un buen polvo. Había sido un te quiero sentimental, uno que daría pie a muchas situaciones iguales o mejores que la que acaban de pasar. Uno que era el comienzo de todo, definitivamente. Changmin sonrió con libertad antes de hablar. 


—Dices cosas innecesarias. —Changmin volvió a sonreír y juntó sus labios con los de Jaejoong por quién sabía qué vez durante ese día. Esa frase, ese “te quiero” era lo único que Changmin necesitaba para saber que sí era correspondido por esa persona que estaba entre sus brazos en ese momento. 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

ME MORI DE AMOR *W* hermoso <3

kimlizzie dijo...

Por diossssss !!!!!!! Yo aqui leyendo este maravilloso fic a las 1:40 am !!!! Uffff romi es tan grande mori y sabes por que por que amo a ver a jae de uke hermoso siendo llevado al delirio por su seme perfecto changmin necesito mas lo quiero !!!!! Me encanto enserio ojaka hagan mucho mucho mas minjae !!!!

Pochyy:D dijo...

ohhhhh belloo , es uno de los lemons mas tiernos que e leido *-*

MizoRomi dijo...

Asdf Graciaaaas por leeeeeeeeeeerlo<3

MizoRomi dijo...

¡Deberías haber estado durmiendo a esa hora! Aakdjd.

Ay, gracias por haberlo leído, por haberte gustado y por haber dejado el comentario. ¡Insisto que era tarde!

Jaejoong abajo y Changmin arriba es mi bendita debilidad y y y y me guuuuusssssssshta cuando es así uvu. Me cuesta ver que los papeles se invierten, auqneu estoy haciendo en intento en uno kdjsf.

Ten por seguro que vamos a seguir escribiendo. Muchas gracias por leer ;;<3

MizoRomi dijo...

Oooooouh, muchas gracias por haberlo leído y dejar el comentario<3 *-*
¿En serio es así? afdss qué felicidad eso;;