domingo, 2 de junio de 2013

Mulbyeong: Love is all the same (I)



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La puerta se cierra  detrás de él, deja un silencio aturdidor en el departamento. Jaejoong está de rodillas, con las palmas apoyadas en el suelo de madera. Ha tropezado con lo que Changmin olvidó empacar en la maleta, antes de que pudiese alcanzarlo.

  La mirada perdida se volvía opaca, no  logra que las lágrimas caigan de sus mejillas o que un grito de dolor desgarre su garganta. No puede hacerlo aunque por dentro algo de sí esta desquebrajándose y rompiéndose en pedacitos sobre una superficie rocosa.
Porque  de esa forma pareciera que no podrán recuperarse, los pedazos se perderán entre la materia. Entonces Jaejoong los buscaría inútilmente lastimándose los nudillos.


No tiene tiempo a lamentarse por los errores que pueden ser suyos.
Se levanta como puede y corre detrás de él.

Pero el  auto ya no está. Pide un taxi esperando encontrarlo ahí, donde siempre han pasado tanto tiempo compartiendo.  No sabe que le dirá, solo va hacia él casi de forma instintiva. No puede dejarlo ir, al menos no así, no sin estar completamente  seguro de algo: si Changmin lo ama.


Cuando ve la figura del menor en la acera, con sus manos cubriendo su cara y las rodillas juntas, siendo iluminado por el poste de luz a un lado de él, siente que va a morirse de tristeza porque conoce a Changmin, la respuesta que buscaba está ahí entre las pequeñas convulsiones en los hombros del chico.

Changmin aún lo ama. Sí. Pero no tanto como él. No lo suficiente.

Entonces Jaejoong lo acepta. Entiende que no puede llevarlo a una vida donde su felicidad no será completa. Jaejoong sabe que puede ir y rogarle a Changmin porque regrese y prometerle muchas cosas, decirle lo necesario  y  estará entre sus brazos más noches.

 ¿Pero cuántas?
¿Hasta que Changmin éste harto de ese estilo de vida a escondidas, de miradas incomodas, de prejuicios idiotas  y  termine por odiar a  Jaejoong?
Eso sería aún peor. Prefiere dejarlo así, es lo mejor para Min.  Se acerca a él y hace las preguntas que terminan por romperle el corazón que ya ha estado fragmentándose  sobre la tierra.

Las repuestas de Changmin no lo lastiman, sabe que son  mentiras, aunque eso no cambie nada. 

Jaejoong termina por dejarse caer sobre la alfombra,  en el pasillo de  los departamentos. Está un tanto oscuro, pero no importa, porque no puede ver aún así con las lágrimas en sus ojos. Cuando abraza sus rodillas, reprime un sollozo débil y se promete que será el único. Pasa así toda la noche haciéndolo y volviéndolo a prometer.

Por la mañana, ésta Moobin, su pequeño vecino de doce años acuclillado frente a él, con su infantil rostro lleno de preocupación observándole de cerca. Lleva el uniforme de su escuela. Jaejoong entiende que se le ha hecho tarde para ir a trabajar y que probablemente  aquel niño  no pudo llegar a  clases. Deben ser las ocho de la mañana.

“¿Dónde están tus padres?” Pregunta. No le importa mucho  que  alguien lo haya visto dormir recargado en la pared. “¿Por qué sigues aquí?”

“Pelearon y papá se fue. Mamá tomó pastillas y no despierta.”  Moobin se acerca un poco más, tocando su frente con su pequeña mano. “¿Estás enfermo, hyung? Te ves realmente mal.”

“Estoy bien.” Susurra con la voz ronca. Confundido ahora por lo que  Moobin dijo.

“Papá iba molestarte de nuevo, pero no lo dejé. Le dije que estabas enfermo  y sería cruel.  Creo que estaba triste.”

“¿Pelearon? ¿Dónde está tu mamá?”

“Sí. Él la golpeó  mucho y se fue enojado. Mamá no dejaba de llorar, después me pidió que le trajera sus medicinas. Se  tomó todo el frasco.”
….

Moobin parecía estar demasiado tranquilo, con el jugo de naranja en sus manos. Estaba sentado en la sala de espera del hospital. Balanceaba sus piernas para  no aburrirse.

Su vecino Jaejoong es la persona más genial que conoce, piensa el pequeño, excepto porque es gay y su novio es grosero con él. Pero eso poco a poco  a Moobin ya no le está importando, Jaejoong es incluso mejor que su papá con sus gritos fuertes e insultos para todos. Con su orgullo de ser un hombre hecho y derecho.

Moobin se dio cuenta una vez, que Jaejoong realmente era increíble, cuando ignoró mejor las 
maldiciones que le gritaba su papá ebrio, un viernes por la noche.
Él muchas veces ha deseado que Jaejoong fuese su padre, aunque después tenga que pedir perdón al cielo por eso.
Jaejoong se sienta a su lado, después de hablar con el doctor.
“Moobin.” Le llama. Pone sus dos manos sobre las más pequeñas y trata de encontrar su mirada. Ese niño le conmueve, sabe que ha estado muchas veces en estas situaciones, que ya ni siquiera se altera. 

“Escucha, pequeño. Mamá va a quedarse un tiempo más aquí. ¿Deberíamos llamar a alguien para que venga por ti? ”

“No sé.”

“¿No quieres que venga tu papá?”

“No.” Por primera vez el niño parece despertar y niega con la cabeza. “¿No puedo quedarme con usted? No quiero que mi papá te moleste.”

Jaejoong sonríe cuando Moobin no se decide entre hablarle formalmente o no, le revuelve el cabello y pasa un brazo por los redondos hombros.

Lo lleva a casa, y prepara algo de desayunar para los dos. Incluso si a Jaejoong le duele ver su departamento ahora, porque la presión es demasiada en el pecho y las cosas pequeñas que lo rodean están lastimándolo demasiado.

Jaejoong no puede encerrarse ahora, ni dejar caer el vaso de naranjada que sostiene en su mano cuando la realidad le golpea al ver que Min no bajara somnoliento por las escaleras y se sentará en la  silla alta, esperando por su desayuno.

Ninguna de esas cosas será de nuevo.
Debe recordar que hay un niño, justo en frente de él, no puede romperse ahora.
.
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“Sólo debo pasar a dejarle algo a mi jefe ¿está bien, Moobin?” Jaejoong se estaciona frente a un edificio mediano de puertas automáticas.

“No quiero ir a la escuela…”  El niño se aferra  al cinturón de seguridad, hundiéndose en el asiento.

“Pero debes.  Tienes la falta de ayer” Apunta Jaejoong suavemente.  “Por favor, no bajes del auto.”
Sólo dejaría a Moobin en casa de su abuela por la tarde, después Jaejoong intentaría encontrar a 
Changmin, incluso si aún no está seguro del porqué piensa en eso aún. Es claro que terminaron.

“Tomé mucho jugo.” Se queja el pequeño, cruzando sus talones. El tiene problemas para mantenerse, constantemente ha mojado sus pantalones por culpa del miedo que ha tenido cuando está en casa. Sin embargo no debe moverse, Jaejoong le dijo  que no saliera.

Decide esperar  un poco.

Cinco minutos. Después diez. Moobin desabrocha el cinturón, baja del auto y entra al edificio. Esperando encontrar  a Jaejoong o un baño, antes de que sea tan tarde.

Hay escritorios por todos lados y gracias a su baja estatura, no se han percatado de él pero aún así necesita encontrar una puerta rápido.  Algo que le asegure que hay un lugar ahí, detrás de ella, donde sea un baño. Hay cuatro puertas en total, solo en la planta baja. Por todas mujeres y hombres salen y entran apresurados.  Está seguro de que no son baños mixtos.  Muerde sus labios, observando a su alrededor hasta que ve unas escaleras no tan largas.

 Al llegar a la segunda planta, suspira de alivio al ver al masculino monito de cabeza redonda, símbolo de lo que ha estado buscando. Corre hasta ahí y abre la puerta apresuradamente.
Lo que un niño de esa edad está viendo justo en frente de él, es demasiado repulsivo y gracias al cielo que no sabe cómo interpretarlo. Esas palabras no están en su vocabulario. Aún así entiende, por la experiencia que lleva desde casa, que no debe hacerse notar, e incluso sí sus pantalones están mojándose, no sería bueno si intenta llamar la atención de Jaejoong.

Escucha algunas frases que logran desconcertarle, aun más que los labios de su vecino sangrando.

“¿Vas a escucharme ahora? ¿Por qué no te alejas de mi novia?” Le grita el otro muchacho, quien tiene sujeto del cuello y lo aprieta contra la pared. “¿Qué sucede, jodido gay? ¿Van a gustarte las mujeres ahora?” Lo toma del cabello ahora para levantar la cabeza. “¿Quieres que te recuerde lo que eres?”
Jaejoong no le responde, ni siquiera enfoca su mirada hacia su atacante. Tan solo, antes de que lleve su mano  al cuello del rubio, este lo empuja con las dos manos ayudándose también de una patada en el muslo.  El tipo queda en el suelo, descantado.


“¿Y qué eres tú exactamente?” Sisea con la voz más fría y ronca. El tipo en el piso va a levantarse amenazante hasta que Jaejoong lo detiene al decir. “¿Sabes que hay cámaras aquí, no? ¿Por qué no regresas a tu lugar?”  

Camina hacia Moobin y lo toma de la mano con cuidado –El pequeño creía que estaría enojado con él por desobedecerle pero no era así.

“No te acerques a mí.” Le amenaza antes de abrir la puerta y salir.

“Lo siento, hyung.” Susurra Moobin, cuando ambos entran al  auto. “De verdad no quiero ir.”

“¿Estás bien? ¿Por qué lo dices?” Jaejoong  deja sus intenciones de arrancar y voltea a él directamente.

“¿Ese chico estaba molestándote, cómo lo hace mi papá?” Pregunta. Sus manos están entrelazadas, mientras mueve nervioso los pies.

“Sí. ¿Pero las personas no hacen eso con todo el mundo y por cualquier cosa? Es algo normal.”  Acaricia los cabellos negros  con ternura. “Sólo no debes dejar que eso te lastime.”
Moobin asiente. Los niños de su escuela lo molestan por su uniforme sucio y porque es bajito. No dejara que suceda de nuevo.

“Ahora… vamos a  comprarte un pantalón nuevo.” Le dice Jaejoong con una sonrisa. “También tenía accidentes cuando mi padre me gritaba, pero era como  tres años mayor que tú. “ Recuerda, soltando una risita.

Moobin no ve porqué sea gracioso, pero está feliz de que su hyung pueda sonreír aún con el labio cortado.

Por la noche, Jaejoong lo lleva a casa de su abuela. Moobin ha estado rogando todo el camino porque lo deje quedarse con él.  Y aunque por el mayor no hay problema,  él no puede quedarse con el niño sin el permiso de sus padres.

Jaejoong se despide de él después de abrir la cajuela y le da una mochila con todo lo necesario. Una señora de cabello negro y ojos pequeños lo espera con una sonrisa y los brazos abiertos en la entrada de la casa, dedicando palabras amorosas de cuánto ha crecido cuando el niño se acerca.
Pero antes de tomar la mano de su abuela, Moobin regresa hacia él para abrazar su cintura.

“Hyung. Estoy seguro de que su novio regresará con usted.” Le  dice. “Si yo fuese mayor, y si llegan a gustarme los hombres, nunca lo dejaría por nada en el mundo.”
Jaejoong sonrié con un nudo en su garganta por las tiernas palabras del menor.

“Tambien te quiero, Moobin. Pero no digas gay frente a ellos ¿está bien?”

El niño asiente, con los ojos muy abiertos. “No se preocupe. No lo haré. Gracias por cuidar de mí.”
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Cuando se levanta por la mañana, sin el olor a shampo  llegando desde la puerta del baño entreabierta, como usualmente, cuando Changmin ha terminado de bañarse y se peina frente al espejo y sin el dándole la espalda, ni Jaejoong levantándose con una sonrisa para ir y abrazarlo para quitarle el cepillo y pasarlo por los cabellos castaños. Sin los buenos días, ni los besos. No hay regresa a la cama, ni tengo hambre,hyung, prepara algo.

No hay te amo, Jaejoong-ah. No va a haberlo de nuevo. 

Jaejoong no quiere levantarse. ¿Pero cómo va a empezar a superar esto si ni siquiera puede mover su espalda para salir de esa cama y al menos sufrir en silencio?
El primer día, sin Moobin para aparentar ser fuerte, aún así Jaejoong no va a trabajar, no se cambia de ropa y  no come nada.

Sólo puede pensar en cosas como  decisiones, maldiciones, tristeza y Changmin.

El segundo día, Jaejoong  impulsivamente, mientras iba  hacer  las compras, compra dos gatos y un perro con el dinero que le sobra, una gran diferencia porque ahora ha gastado mucho menos en despensa, ya que desde ahora  compra para una persona. Todos cachorros, corriendo por el apartamento. Jaejoong ríe por segunda vez gracias a ellos.  Al menos ha salido de casa, es un avance.

Un mes después, ha renunciado a su trabajo y ha conseguido uno en una primaria. Gracias a su carrera, puede ser maestro también, de gramática e inglés. La paga no es tan buena como la anterior, pero el ambiente es genial  y  descubre que estar con más personas le hace bien. Conoce a Seunghyun y Yihan. 

Los primeros verdaderos amigos a los  que no tiene que mentirles.

Cada vez que  las raíces negras de su cabello quieren aparecer, Jaejoong vuelve a teñirse del mismo rubio. Hace cosas extrañas como evitar ciertos lugares,  canciones y calles. Al siguiente mes decide viajar a Inglaterra con Yihan. Terminan por rentar la suite por dos meses más, encantado  por el país. Jaejoong hace todo lo que no pudo hacer cuando estaba en Corea. Incluso se besó con un chico de casi uno noventa en la calle. Fue a todo tipo de lugares. Llegó a pensar que tenía diecinueve otra vez, y gracias a su genética, muchas personas también.

Sólo por las noches extraña a Changmin, cuando su mente se queda  en blanco y el dolor en su pecho se nota más para recordarle todo. Entonces  la sensación quema sus ojos y Jaejoong debe reprimirlas porque nunca habia sido bueno para llorar, y no va a comenzar ahora.

Después de regresar a Corea para el nacimiento de su sobrina. Al día siguiente, cuando despierta, es como si nunca se hubiese ido.  Todo parece estar intacto, cada pequeño objeto.  Sus sentimientos también lo están. Observa una de las paredes, la superficie blanca tienes marcados unos pequeños dedos. Changmin lo habia acorralado ahí justo después de pintar, enojado por haber manchado de beige su camisa favorita.


Suelta una risita sin que sea realmente de alegría, al recordar aquella expresión del menor cuando Jaejoong pasó por accidente la brocha y esta quedó con una enorme línea  sobre la  costosa tela negra. Después Changmin habia tenido que comprar otra camisa de camino a su trabajo.  Pero ya no estaba enojado. Jaejoong se habia encargado de eso.

Las lágrimas le sorprenden, bajan rápidas hasta llegar a su sonrisa y puede sentir su sabor salado.

“No comiences ahora, Jaejoong. Por favor.” Susurra.  Pero ellas siguen bajando cuando se levanta, y  camina a la cocina. Ni siquiera desayuna, sólo se queda de pie en medio, ni siquiera espera tener suficientes fuerzas como para cambiarse.

¿Es que tengo una crisis nerviosa?  Piensa, confundido. ¿Por qué repentinamente se siente así? ¿Acaso ésta explotado mi corazón?

Para cuando puede darse cuenta, Jaejoong está montado en su bicicleta, pedaleando furiosamente para llegar al punto donde  los descuidados movimientos  chocan y lastiman sus tobillos contra los fierros. El dolor físico parece calmarlo. Necesita cansarse hasta que sea imposible incluso pensar, recordar, extrañar.

Se deja llevar por los carros, luego los  evita y dobla en diferentes calles desiertas para poder ir con más velocidad. Pero llega a la avenida más transitada y tiene que frenar.

Lo que hay a unos metros hace que se le encoja el corazón. Es el parque. Estuvo parado justo aquí hace meses, en esta esquina, y Changmin estaba del otro lado, sentado entre la oscuridad de la noche, alumbrado por el poste de luz.

Cómo un imán, Jaejoong se siente atraído a la acera. Baja de la bicicleta para cruzar la calle. Al estar en ese mismo punto, observándolo fijamente, puede ver las pequeñas gotas que surgen de sus ojos y manchan el concreto.

Se recuerda desesperadamente que no debe estar aquí, obligándose a caminar y alejarse de ahí. Cuando lo escucha, su corazón se detiene, se apretuja y también desea desaparecer como su dueño, porque es la voz de Changmin.

“¡Hyung! ¡Jaejoong hyung!”
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“Si… si me has olvidado. Eh...qué si ya no…”
“¿Qué si ya no te amo?” 

Sí, demasiado. ¿Cómo vas a preguntarme esto? Por supuesto que sí.

(...)

“Yo aún lo hago.”

Yo...También.





“Changmin…eres un idiota. ¿Qué pretendes?”  El techo, incluso si es gris, en la noche luce un escabroso negro, sin rastro de las sombras que podría marcarse en él por la noche gracias a la luz  que se filtra en la ventana.

Jaejoong no puede diferenciar si tiene o no los ojos cerrados, tampoco es cómo si pudiera dormir, porque cuando se deja llevar entre sus pensamientos, la sonrisa, el rostro y los recuerdos de Changmin aparecen en su mente inevitablemente.
.
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Changmin:


Le he dicho algo a Seohyeong que no tiene arreglo. Lo dije apenas ella me besaba la mejilla cuando llegué del inferno al que llamo trabajo.

“Estoy cansado, Jaejoong”
Comienza así:

“¿Jaejoong?” Me mira confundida, alejándose. Me he equivocado al llamarla… de nuevo.

“Lo siento.” Esquivo su mirada, aprieto mi mandíbula y trato de rodearla para poder terminar de entrar a mi departamento. Camino hasta nuestra habitación.

“¿Quién es Jaejoong?” escucho su voz cuestionar con seriedad.

“Sólo es un nombre.” Encojo mis hombros, actuando como si no  fuera la gran cosa, cómo si esa palabra, esas seis letras no representaran un mundo para mí.
“Changmin…” Me llama ella, su rostro no demuestra alguna emoción positiva que me asegure no habrá problemas esta noche. Su voz suena como si ya tuviera suficiente.  “Changmin. Quiero decirte algo importante”

“Por favor, Seo-ah… mañana.”  Mientras desato mi corbata y desabotono mi camisa, lo único que quiero es dormir, mi parte favorita del día porque es cuando pierdo la conciencia.

“No creo que realmente quiera mañana.” Me advierte. Su ceño fruncido y sus brazos  cruzados, ella camina hasta quedar frente a mí.

“¿Por qué no?” Pregunto mientras abro el closet a buscar mi pijama, entraré al baño y tomaré una siesta-ducha. Algo que está tomando regularidad.

Ella se queda callada por unos cortos instantes. Sólo la calma antes de la tormenta, porque ha azotado la puerta detrás de ella y ha señalado con su mano temblando de furia y la mandíbula contraída las maletas hechas justo en la entrada de nuestra habitación.

Es cuando observo mejor nuestro closet y es verdad… ha recogido casi toda su ropa.

“Oh.” Pronuncio. “Ah… ya veo.”

“¿En serio?” Ella toma sus dos grandes maletas, en realidad esta vestida para salir. “Pude haberme ido sin decirte y no te darías cuenta.”  Seo suena herida.  Tengo, que al menos, fingir que me afecta.

“¿N-no te vayas?” Pero estoy demasiado cansado como para esforzarme en una buena actuación.
Ella niega con la cabeza. En verdad ha tenido suficiente. Desde mi encuentro con Jaejoong, hace algunas semanas, yo solo he sido como un robot y la he ignorado.
A penas y me costaba fingir que quería besarla.

“Solo… voy a irme. ¿Okey? Tú sabes qué es lo que has hecho.  Pero ni siquiera te ha importado, Changmin.  Si quieres regresar conmigo, piénsalo bien y hablamos.”

“P-pero… Lo siento. A veces llego muy cansado y…y… los nombres de los clientes, y todo.”

“Y todo.”  Pone los ojos en blanco. “Ni siquiera te esfuerzas por decir un ‘te amo, no te vayas’. Sólo… ayúdame a llevar las maletas a mi auto.”

Es cierto. Y no tiene que pedírmelo dos veces.  Sólo todo sobre la cama y  ella me tiende las maletas.  Puede que lo nuestro no fuese tan bueno, pero wow, ha terminado.

Unos tres meses atrás me hubiese afectado quizá un poco más, ahora… oh, no es bueno. Es como si me sintiera aliviado.

Jaejoong. Jaejoong, Jaejoong. Jaejoong.

Ella me regala un último beso en la mejilla, más forzado que su sonrisa antes de cerrar la puerta del auto y decirme adiós. Después enciende el motor y se marcha.
Me quedo  ahí, parado en la acera frente al recinto departamental casi de lujo, donde ahora viviré absolutamente solo.

Esto es de preocuparse. Nadie adivinaría que mi  novia acaba de dejarme.  Awnn, hombre, lo único que quisiera hacer es irme a dormir, principalmente porque mañana tengo una presentación grafica muy importante en la junta.
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He terminado mi machiato.
La cantidad necesaria de cafeína que mi organismo necesita para comenzar el día. En el pasado era un sustancioso desayuno coreano. Mentira. Él con sus besos después de bañarme era lo que me despertaba primero.
En serio, tengo que dejar de recordar todo esto ahora. No va a ser bueno otra vez, después de lograr un poco de estabilidad después de encontrarlo

7 comentarios:

Emerald dijo...

Deberia ser feliz leyendo ahora que Seo abandono a Changmin, pero estoy tan triste por la historia de Jaejoong que me ire a acostar depresivamente, #okno, pero de que este capitulo fue triste al igual que el anterior, eso si. De cualquier forma me gusta la historia, y eso que no me vienen mucho las historias cortadoradevenas (?)

MizoRomi dijo...

^ Yo apoyo el comentario de arriba. ¡Esto es triste! Pero no llega a cortar las ganas de seguir leyendo. en serio yo quiero saber como va a terminar todo.

Yo quedééé aquííí.

Me acuerdo de lo que me dijiste el fin de semana pasado y me da como algo jesjesjes. Pero, pero, pero esperaré, seré paciente y dejaré que mis ojitos me lleven hasta el final cuando el capítulo esté ya colgado<3

Por cierto, ¿salió three-shot? *^* oh, sí, más para leer. -Baila-.

Cuiiiidate, EvyEvy y y y nos estamos leyendo jejeje<3

Alexia Vainith dijo...

Bueno, es solo la parte uno, del segundo capitulo.
Me aseguré de dividirlo, para que el otro quede menos triste.
Trataré de que no nos cortemos las venas xD
Gracias por leer!

Alexia Vainith dijo...

ROMI
Exacto, falta un buen trozo, pero no es three shot, es la parte dos del segundo xD
La espera tiene su recompensa 1313

Gracias por comentar, hasta despues~

Bichito_raro_ dijo...

Ah joder JJ! ;______________;
Se me va a morir si sigue sin comer!
Ya joder la tipa esa lo dejo que espera para correr a JJ de nuevo!
Maldito cobarde! merece sufrir(?)
Joder necesito mas!!!! Sabia que seria asi -sufrehastaactu-

lolish00 dijo...

AY!! Changmin del mal si siempre supiste que sigues amando a Jae porque sigues engañandote y haces sufrir a dos personas, Jae mi pobre niño sabe que las mentiras de changmin lo han afectado pero sigue tratando de sobrellevar su ausencia ,m se me parte el alma cuando recuerda a Changmin T_T
Bueno ya Seo lo abandonó, claro también seguro como dice la ha estado ignorando ... ahora espero que sé deje de tonterias y vaya a buscar a Jae antes que pase más tiempo.

Gracias por escribir tan hermoso y sigue así <3

Carmen dijo...

Me encanta, siguelo si? No nos dejes es hiatus mucho tiempo :D