domingo, 22 de septiembre de 2013

"Es cosa de amar"


Hi, Romidesu~ <3 
Este cosito nació de lso retos que hacemos con Evy de vez en cuando. Mi palabra fue "playa" y pues... nació esto todo cursi, pero pero pero que tiene un significado demasiado importante para mí. 
Espero disfruten de la lectura, personitas bonitas que viene a leer ♥ 



Es cosa de amar


No recuerdo con exactitud cuando fue la última vez que vine a una playa a solas con Jaejoong. Tampoco recuerdo cuándo fue la última vez que pisé la tierna arena de las orillas de Jeju. Pero sí recuerdo que todo ello tiene que ver con la misma persona, con Jaejoong: última vez en la playa, última vez en Jeju. 

Cuando desvío mi mirada hacia una embarcación, una en donde se ven a personas celebrando por algo en particular, Jaejoong ha desaparecido de mi campo visual. No me preocupo, porque sé que no va lejos, por lo menos no lo ha hecho últimamente. 

Sonrío para mí mismo cuando a lo lejos (bueno, no tan lejos) escucho la voz de mi hyung en un grito, nada disimulado, que lleva mi nombre en él.


Llevo las sandalias en mis manos, las mías y las de él. Ambos estamos descalzos y es como si nadie más estuviera en las orillas de la playa, reparando en nuestra presencia, cosa que realmente me es agradable. 

Alzo mi vista hasta él y lo encuentro jugando con las pequeñas olas que se forman. Es chistoso, después de todo evita mojarse, pero sus pantalones recogidos dicen que ya corrieron con la suerte de ser tocados por el agua salada. Me pregunto en qué momento sucedió eso. 

— ¡Hey, Changmin, ven acá! 

A veces siento que trato con una persona menor que yo, con una persona que no acaba de pasar sus 30 años y que ahora está celebrando en esa isla que siempre le ha gustado, Jeju. Y es como si yo me sintiera menor de nuevo, como en ese tiempo en que tenía aún 20 años y le temía a todo, pero no lo daba a conocer. O cuando por las noches me sentía solo porque el calor de casa, de mi madre, padre y hermana, ya no estaban sólo a unos pasos. 

Jaejoong logra en mí cosas que antes no hubiesen sucedido. Vamos, tengo casi 28 años y aún me siento indefenso cuando de él se trata, eso no es normal. 

Cuando vuelvo a reparar en mi hyung, éste viene corriendo hacia mí con el ceño fruncido y con la cara mojada. Oh, no, no es sólo la cara mojada: la camisa y el pantalón también lo están. 

Sé que es cruel reírse, pero se me es inevitable cuando ato los cabos sueltos y logro ver en mi mente la viva imagen de un Jaejoong alcanzado por una una ola en el preciso momento que se descuida. Por la forma en que está mojado (más de atrás que de adelante) deduzco que lo ha pillado de espalda. 

— ¡Yah, es tu culpa esto, ¿sabes?! 

Cuando se para frente a mí me da un empujón con su diestra en mi hombro izquierdo. Mi expresión es de viva incredulidad: estoy sonriendo de medio lado y, por consecuencia, una de mis cejas se ha alzado. Jaejoong parece molesto al respecto. 

— ¿Motivo, razón, circunstancia para que yo sea el culpable de tu descuido? 

Jaejoong es como un pez fuera del agua cuando trata de hablar. Carraspeo para no reírme en su cara: no es de buena educación. 

—Motivo: te estaba mirando. Razón: parecías un genio con la vista perdida en algún punto; guapo, definitivamente. Circunstancia: me quedé pegado con la espalda hacia el mar, más adentro de lo que tenía calculado. 

Mientras hablaba se quitaba de la ropa, con la palma y dedos de sus manos, la arena que se había pegado a ella de forma poco gentil. 

Yo, por otro lado, con mi brazo libre, rodee su cuello en un medio abrazo. Lo atraje hacia mí importándome más bien nada el hecho de que podía quedar yo también empapado. Y estaba sonriendo como un idiota enamorado, que en síntesis era lo que era. 

Jaejoong, en cambio, dejó su ropa en paz y con su mano derecha atrapó la camisa que yo llevaba puesta, a la altura de mi cintura por los costados. 

En un movimiento que ni yo mismo logré ver, besé entremedio de su cabello y hundí mi nariz en el mismo lugar. Jaejoong rió en respuesta. El olor a mar impregnado en su cabellera me daban ganas de no soltarlo, pero sabía que tendría que hacerlo. Apoyé en mi mentón en el lugar en donde antes había estado mi nariz. Era una ventaja que mi pareja fuese más bajo que yo y que tuviera sus pies enterrados en la arena. 

No sé cuánto tiempo estuvimos así, pero una idea pasó por mi mente poco después de que Jaejoong abrazara mi cintura por completo. 

Solté las sandalias: estas cayeron desordenadas en la arena. No me importó, no en ese momento por lo menos. Tomé la mano libre de Jaejoong con la mía que ahora ya no estaba ocupada y lo arrastré hacia el agua. 

Jaejoong reía y me miraba preguntándome qué era lo que se me había ocurrido ahora. Yo solo negaba con la cabeza, dándole a entender que no le diría de qué se trataba, que era un sorpresa. 

Ahora era que creía en esas frases que dicen que no se necesitan palabras para comunicarse. Con Jaejoong, los años que llevábamos de relación, habíamos logrado eso: yo lograba leer sus miradas y él las mías. Las palabras eran un lenguaje escaso entre nosotros. 

— ¡Nos van a ver tomados de las manos, Changmin! 

— ¿Y crees que me interesa? Nadie nos conoce aquí, hyung. 

— ¡Sí lo hacen! ¡Nos vieron llegar esta mañana! 

— ¡Que deje de importarte! 

Jaejoong volvió a reír y a negar con su cabeza. Habíamos invertido un par de segundos los papeles. 

Cuando solté su mano y lo vi correr, de forma bastante graciosa evitando caerse, más hacia lo profundo, jamás imaginé que me iba a llegar un ataque por la espalda cuando le eché un vistazo a nuestras mínimas pertenencias. 

Al darme vuelta para mirar al culpable, Jaejoong sólo me recibió con una sonrisa que daba a entender que no había sido, pero el temblor de sus hombros, ese que me decía que estaba aguantando reírse, lo delató.

— ¡Pensaba dejarte en paz, hyung, lo repasé muchas veces y no había razones para hacerte la vida imposible por hoy, pero te lo has buscado! 

Jaejoong rió libre esta vez y siguió corriendo de forma cómica lejos de donde yo me encontraba. Pronto le seguí el paso, no demoré en alcanzarlo, pero él ya me estaba esperando con otro ataque de agua, y esta vez fue frontal. 

Con mi cara empapada y con las ganas a flor de piel de venganza fue que escuché la risa de un niño sentado a la orilla de la playa. Al principio pensé si era en son de burla, pero cuando ladeó su cabeza al ver que yo no iba en busca de la persona que me había atacado, supe que se estaba entreteniendo con el espectáculo. ¿Por qué no? Dije entre mí. 

Jaejoong estaba descuidado cuando le tiré una "pequeña" porción de agua. Él de inmediato reclamó que no era justo, que estaba descuidado y un sin fin de excusas baratas que yo no tomé en cuenta. 

El pequeño volvió a reír en la orilla y yo, repentinamente, me sentí contento, algo extraño si venía de mí provocado por un niño. 

Miré a Jaejoong de reojo y cómo continuaba alegando que nada era justo y que no volvería a jugar conmigo otra vez. 

A mis 28 años quería una familia y sabía que Jaejoong era la persona con la cual yo quería tenerla.

No me importaba si nos llenábamos de mascotas por doquier o si la sala de nuestra casa se convertía en una jungla armada por decorativos. A mí solo me importaba el armar una familia junto a la persona que realmente había calado hondo en mí y que me había hecho crecer en aspectos que muchos no podrían notar. 

Al momento en que me di cuenta que el menor ya no nos miraba (no quería ser el responsable de que su madre tuviera que responder preguntas incómodas), abracé a mi pareja por la espalda y ubiqué mi boca justo al lado de su oreja.

—Te amo, ¿sabías? 

—Lo sé. —Por el tono de su voz deduje que estaba sonriendo. —Y tú lo sabes, ¿verdad? 

— ¿Qué cosa? 

—Que eres lo más importante que tengo. 

—Eso se nota en tu cara, hyung, no es necesario que me lo digas. —Un nuevo golpe llegó, esta vez, a mi antebrazo—. Ya, ya, lo siento. Lo sé, hyung, te empeñas a recordármelo siempre que tienes oportunidad. 

—Es bueno que lo sepas. 

Hubo algunos minutos de silencio, unos que rompí cuando la brisa erizó la piel de mis brazos y piernas. 

—Regresemos al hotel, hyung. 

Él solo asintió. 

De camino al hotel, que sólo estaba al cruzar la calle, escuché atento los planes de Jaejoong para nuestra pequeña semana de vacaciones y como hace muy poco había visto un felino que había llamado su atención por completo. 

Yo pensaba, en cambio, que no podía amar más a la persona que estaba a mi lado.

4 comentarios:

Emerald dijo...

Al fin pude leerlo!!!!! (jodida universidad ¬¬).
Dulce, dulce armonia, tan bello esta escapada de vacaciones, me encanto, senti casi el verlos a ellos jugar como niños en la playa, y dhasjdaskdhakjasjasd, es que lo adore, de verdad necesitaba leer algo asi, fue como remedio para mi stress, muuuuuuuchas gracias por postear :DDDD.
PD: seria mucha patudes de mi parte pedirte que no demores mucho en actualizar tus otros fics?????

Romi Leiva dijo...

Me alegra mucho, muuuuuuuucho el que te haya gustado y y sé que te haya ayudado con el estrés de la U<3
Soy una cursi sin remedio, así que algo como esto es un tanto seguido si viene de mi parte lkavdlabdka.
Gracias a ti por leer y comentar<3

PD.: Nooo, para nada, para nada. De hecho, soy de las que funciona a presión (?) hahahahaha. Voy a hacer todo lo posible para ir actualizando (de momento solo es uno :B), mientras iré subiendo/compartiendo las otras cosillas que tengo escritas<3

YuukiNii dijo...

Otro texto hermoso ;_; tan hermoso que me deja triste, pero sigue siendo hermoso <3

Romi Leiva dijo...

Es bonito leer estos tipos de comentarios ;A;
Gracias por leerlo, Yuuki♥